Cine peruano: Apoyar y difusión

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Por Walter Velásquez

Cuando hablamos del cine latinoamericano, Perú ha sido uno de los expositores llamativos e independientes, pero que no goza del buen reconocimiento.  En los últimos años, ha sido marcado por el mercado comercial, basado en la comedia, romance y animados.

Sin embargo, rara vez suele ser del agrado de los consumidores. Y otro gran desafío es el tiempo de proyección. Por lo general, las películas suelen estar por unas 3 semanas, tras la baja asistencia. 

Pero en este mes de abril, la cosa ha cambiado. Quizás para bien o para mal.

Lo cierto es que por primera vez cinco producciones nacionales están en cartelera, con temáticas distintas y estilos nuevos, que pueden ser atractivos o no dependiendo del gusto.

Imagen en blanco y negro de un anciano con un sombrero y poncho tradicional, sentado junto a una joven que lleva un gorro blanco. Ambos están en un entorno rural montañoso.

‘Yanawara’, ‘La piel más temida’, ‘Vivo o muerto’, ‘Chabuca’ y ‘Vaguito’.

Cinco filmes con sinopsis diferentes, con enfoques o públicos divididos, con historias de la vida real, ambientadas en conflictos subversivos, empatía por los animales, una biografía de una artista nacional, teorías conspirativas de la muerte de un expresidente y sobre esa cruda realidad que muchos peruanos desconocen: el vivir en ese Perú desconocido y alejado de las realidades. 

Las recepciones de estos cinco filmes han sido mixtas, pero lo importante es la difusión. Pueden ser o no del agrado de los cinéfilos.

Una vez ya estando en una sala nacional, tienes dos opciones:

Consumir una producción extranjera o nacional.

Probablemente la primera sea la más obvia, pero el público peruano debería consumir su propio cine.

Es cierto que ya no estamos en esos destacables tiempos de Armando Robles Godoy, Francisco Lombardi, los proyectos de la productora Chaski o ese renacimiento de la comedia por la zaga de ‘Asu Mare’.

O que también con cada película que haya salido de grandes productoras, haya terminado siendo una decepción.  Sin embargo, estamos ante un valioso tiempo de apreciar y analizar (a favor o en contra) del cine peruano. No se pretende ser como Argentina, México, Colombia o Chile, pero se sabe que, con iniciativas nuevas y frescas, vendrán mejores y grandes filmes. 

Finalmente, acá en el Perú un parlamentario del Congreso presentó una ley con una colega suya para que se prohíba los estímulos económicos a las producciones cinematográficas regionales o en lenguas originarias.

Parece que olvidó que el filme ‘Retablo’ estuvo nominada como Mejor Película Independiente de los Independent Spirit Awards (Los Oscars en la industria independiente) o que hace 14 años ‘La Teta Asustada’ fue nominada en la categoría a Mejor Película Extranjera en los mismos Oscars. Más que se salve el cine peruano, solo queda apoyar y difundir. No se recibirá agradecimientos; es un acto voluntario y ejemplar.

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