Desde los desafíos enfrentados hasta los logros alcanzados, su activismo en línea ha iluminado el camino para la comunidad transgénero, promoviendo la inclusión y el apoyo.
Por María Jesús Troncoso Meza
¿Cómo es vivir siendo una persona trans en la sociedad actual?
Es complicado para la comunidad porque hay cierto retraso en cuanto a cómo tratar a una persona trans en los espacios públicos, hay mucho miedo de parte de las personas trans a ser abiertamente trans. Actualmente existe mucha información, pero también hay mucho odio.
Esta situación ha ido incrementando en los últimos años, cuando yo empecé a publicar mi historia el año 2016, no era tanto el hate como ahora. Es impactante el hecho de que haya aumentado el odio cuando hay más avance. Yo diría que es complicado todavía el hecho de ser trans en Chile y vivirlo de una manera entre comillas normal.
¿Tú crees que en la sociedad chilena en particular hay un retraso en relación a otros países?
Yo diría que más o menos, no está tan avanzado como gustaría que estuviese, pero tampoco está tan atrasado. Siento que han habido mejoras y por lo tanto más acceso a información, pero el mundo todavía no está desarrollado para que la gente trans transite de forma normal o aceptada por todas y todos.
Hay cosas que sí creo que en Chile se ha progresado.Tenemos leyes como la Ley Antidiscriminación o la Ley 21.120 de Identidad de Género. Así que hay por lo menos dos leyes que son para la comunidad LGBTQ+, pero que no cumplen todas las aristas que una persona de la comunidad necesita.
¿Con qué obstáculos te has encontrado en el camino y cómo los has abordado?
Cuando intenté cambiar mi nombre bajo la Ley de Identidad de Género, fui en plena pandemia e hice todo el proceso, pero pasaron los meses y no me llegaba ningún tipo de cambio, hasta que me enteré que habían hecho la ceremonia pero no habían hecho mi cambio de nombre. Me sentí vulnerado, sentí que estaba perdiendo el tiempo, tuve que salir a hablar de la situación y aparecí en la prensa. Habían pasado más de 3 años intentando cambiar mi nombre y no lo habían hecho, hubo una negligencia. De hecho, después el director de la sucursal del Registro Civil me llamó, la PDI también, hubo un ajuste rápido y en menos de 24 horas ya tenía mi nombre.
Otro recuerdo que tengo, es cuando estaba en la universidad y necesitaba trabajar. Era el año 2017 o 2018, y no me contrataban porque mi aspecto masculino no correspondía con mi carnet de identidad. Me decían que mejor que no y me ofrecían pega en bodega donde no tenía que hablar mucho, y eso me molestaba, me sentía mal conmigo mismo porque decía: “pucha, por el nombre no puedo trabajar”. Creo que eso es un gran problema del ámbito laboral.
¿Cómo superaste esas situaciones ?
En cuanto a lo monetario, después conseguí trabajar en un supermercado por dos meses, con eso pude solventar la precariedad de recursos que estaba viviendo, después encontré otras maneras de cubrir mis necesidades y empecé a vender ropa. Hice muchas cosas en las que no se necesitará de una empresa para poder generar recursos, así viví mi vida de universidad, me apoyaba en mi familia también y en la terapia.
Estaba en un momento en el que tenía sesiones con el psicólogo y eso me ayudó a entender que no todo era tan malo, que podía acceder por otras vías. Empecé a sanar esas raíces que duelen, porque uno está muy seguro al momento de transicionar, yo estaba muy seguro, pero estas pequeñas cosas te van chocando, te van diciendo que no solamente tu interior tiene que estar bien, sino que también tienen que estar las otras personas, porque uno no transiciona solo, uno transiciona con su familia, con sus amigos.
Mucha gente te deja de lado, a mucha gente no le parece que tú seas trans y te deja de hablar, eso pasa demasiado, que no te acepten.
¿Hubo algún momento clave en tu vida que te llevó a involucrarte en la lucha por los derechos de la comunidad transgénero?
Mi activismo empezó por accidente, yo nunca busqué nada de lo que se me empezó a dar, simplemente tomé una cámara y hablé sobre mi experiencia. Mis primeros videos fueron en YouTube, ahí comenzó mi activismo.
Desde entonces he visto historias que me han chocado, hace 6 meses fui al módulo homosexual de la cárcel de Rancagua, todos tenían mi libro, y fue súper fuerte escucharlos, pero tuve la oportunidad de conocer testimonios de ese lado de la sociedad que muchas veces las personas ignoran.
En este largo camino de activismo me ha tocado hacer muchas cosas, pero todo ha sido accidental. Es muy bonito que la gente tenga la confianza contigo sin uno esperarlo o quererlo, simplemente ha pasado y ha sido bonito crear comunidad. Chocante pero bonito.
Considerando tú rol como influencer ¿Cuál crees que es el papel que juegan las redes sociales en la visibilidad de la identidad de género?
Creo que juegan un rol importante. La información es crucial, y aunque las redes sociales son un arma de doble filo con el odio masivo que se vive, también se pueden encontrar referentes con los que es posible llegar a conectar. Se pueden conocer otras perspectivas, otras historias y otras vidas, yo creo que eso es lo más positivo que puedo decir de las redes sociales, es un universo gigante.
¿Qué responsabilidad crees que tienen las personas influyentes en las redes sociales en la lucha de los derechos trans? ¿Tú te sientes responsable por tener tantos seguidores?
Creo que hay una diferencia entre ser influencer y ser activista, por ejemplo, un influencer que es de la comunidad LGBTQ+ no necesariamente va a hablar sobre la comunidad o le va a tomar el peso a sus palabras.
Yo siempre digo que cuando pasa algo muy mediático hay un sentido común de hablar sobre el tema a nivel país, y si nuestro influencer favorito no alza la voz igual es un filtro. Hacer ese filtro es responsabilidad de nosotros, porque el influencer puede hacer lo que quiera, pero nosotros decidimos a quién queremos ver y con quién conectamos.
Yo como Gabriel Sepúlveda o Planettas en mis redes sociales, sí siento la responsabilidad de mis palabras y de lo que hago, porque comprendo y quiero tener esa responsabilidad, pero es una decisión mía.
¿Qué desafíos has enfrentado al ser una figura pública trans en las redes sociales?
El desafío más grande es personal, el no dejarme guiar por los malos comentarios es un desafío que vivo todos los días, básicamente porque mi vida está plasmada en redes sociales. Es un desafío todos los días entender que esa gente no importa y que esos comentarios no me deben afectar, porque he tenido desde amenazas de muerte hasta el acoso a mis seres queridos. De repente uno muestra ser muy cuero de chancho, pero esas cosas pasan y son desafíos heavys.
¿Tienes algún consejo para los jóvenes que sufren algún tipo de acoso en las redes sociales para lidiar con estos comentarios de odio?
Lo primero es tener una red de apoyo, eso es fundamental, ya sea un terapeuta, un amigo o tu familia. Lo segundo es que si algo te está haciendo demasiado daño y es innecesario que lo hagas, como subir fotos en redes sociales (si bien no hay que dejarse llevar por el hate) es mejor silenciar la publicación o poner la cuenta privada.
Es importante saber que uno no está solo, y que por más terrible que las cosas puedan sonar, todo pasa.
El año 2022 publicaste tu primer libro, “De Gabriela a Gabriel”¿Qué te motivó a escribirlo?
Sinceramente, fue algo súper sorpresivo. Yo estaba en TikTok cuando me llegó una invitación de Penguin House para trabajar con ellos, después comenzó a escalar y ya empezamos a hacer el libro.
Más que nada, me gustó la idea de tener algo tangible, de poder plasmar mi historia virtual, poder contar cosas que nunca me había atrevido a contar en redes sociales. Por eso empecé a escribir el libro y fue incluso terapéutico.
¿Cómo crees que tu libro ha impactado en la comunidad LGBTQ+?
La verdad es que yo tenía muchos nervios de publicar el libro, porque decía: “¿quién lo va a leer?”, pero cuando se empezó a vender e hice mis primeras firmas me di cuenta de que realmente la gente lo agradecía, y con eso me quedé.
Recuerdo a una madre que fue con su hijo a la firma, y me dijo que agradecía mucho el hecho de tener el libro para comprender a su hijo. A mí eso me marcó, porque yo esperaba que gente trans quisiera saber cómo empezar su transición y conectar con otra historia similar, como yo también lo hice, pero no sabía que realmente iba a ayudar a las familias. Eso me hizo entender que las historias cambian vidas y que esa mamá se fue feliz y pude conectar con ella.
He estado en varios colegios, bibliotecas públicas, con las personas del módulo homosexual de la cárcel de Rancagua también. Ha sido un gran impacto y yo no me lo esperaba
¿Qué consejo le darías a otras personas transgénero que quieren usar su voz para hacer un cambio?
Que lo hagan, no hay otro consejo, que se atrevan, que lo único malo pueden ser los comentarios, pero siempre va a haber alguien que te va a odiar y siempre va a haber alguien a quien no le va a parecer tu opinión, pero eso no puede impedirte alzar la voz. Las personas trans hemos pasado por mucho para ser quienes somos, que un par de comentarios de gente que no te conoce no te impida hacer lo que tú realmente quieres.


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