Movimiento 4B

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La respuesta radical de las mujeres surcoreanas al patriarcado

Por Paula Olmos Pérez

En Corea del Sur, una nación marcada por una sociedad ampliamente machista, entre 2015 y 2016 surgió a través de Twitter (Ahora X) el movimiento 4B. Este plantea una postura radical frente a la opresión y violencia que enfrentan las mujeres surcoreanas.

El nombre del movimiento deriva del prefijo coreano «bi», que significa «no», y se traduce en cuatro principios clave: 

  • No al sexo heterosexual (bisekseu).
  • No a las relaciones románticas con hombres (biyeonae).
  • No al matrimonio (bihon).
  • No a la maternidad (bichulsan).

Una respuesta a la violencia sistémica

El movimiento 4B tiene sus raíces en un contexto de desigualdad y violencia de género profundamente arraigado. En 2016, el gobierno publicó un  Mapa Nacional de Nacimientos online en el que aparecían la cantidad de mujeres en edad reproductiva por región, fomentado el enfado de muchas, que sintieron estar siendo tratadas como “ganado”.

En el mismo año, una mujer fue asesinada en las cercanías de una estación de metro en Seúl, a manos de un hombre que afirmó haberla atacado por «sentirse ignorado». Este hecho se sumó a la creciente preocupación por el feminicidio, el acoso sexual y los delitos digitales, como la pornografía de venganza, que afectan gravemente a las mujeres en el país.

Cada 19 horas, una mujer es agredida o sufre un intento de agresión por parte de un hombre cercano en Corea del Sur. En 2023, los casos de violencia intrafamiliar aumentaron un 57%, alcanzando más de 77.000 denuncias. Ante esta realidad, muchas mujeres han optado por organizarse de manera autónoma, rechazando las estructuras tradicionales que perpetúan la violencia de género.

Un movimiento que incomoda

Júlia Salander, autora de Tu argumentario feminista en datos, explica que el movimiento 4B no se basa en el odio hacia los hombres, sino en una crítica profunda al sistema patriarcal que define la sexualidad, las relaciones románticas y la vida familiar en términos desiguales. 

“Negarse a tener sexo con alguien no es ir en su contra, no le debemos sexo a nadie (…) Creo que el planteamiento que hay de fondo es hacer una llamada de atención sobre cómo entendemos la sexualidad, especialmente la heterosexual, en este sistema. A nivel comunicativo es muy potente, el feminismo que no incomoda es marketing y este movimiento claramente incómoda. Si nos estamos relacionando sexualmente de esta forma tan desigual, bajo estas estructuras de poder en las que claramente tenemos un problema sistémico de violencia sexual, hacer una llamada de atención y decir que hasta que no cambien las reglas del juego, no vamos a seguir jugando a esto”.

Según The New York Times, las estimaciones sobre el alcance de 4B varían ampliamente, de 5.000 a 50.000 participantes, pues las cifras exactas son difíciles de precisar debido a su fluida presencia online y offline.

El impacto en la sociedad surcoreana

El movimiento feminista ha desatado debates intensos en un país que enfrenta una de las tasas de natalidad más bajas del mundo. En 2020, las muertes superaron a los nacimientos, esto ocurrió una década antes de lo previsto. Paralelamente el gobierno surcoreano ha invertido más de $210 mil millones de dólares en programas para fomentar la natalidad. 

Sin embargo, no ha implementado medidas efectivas para proteger a las mujeres de la violencia de género.

El presidente Yoon Suk-yeol, apodado el «Trump surcoreano», han señalado al feminismo como responsable de lo que denominan una «emergencia nacional». 

Mujeres que invitan a otras a reflexionar 

El movimiento 4B ha trascendido su contexto local para convertirse en un llamado de atención global sobre las estructuras que perpetúan la desigualdad de género. Mientras Corea del Sur lucha por frenar el descenso de su natalidad, los debates impulsados por quienes pertenecen a este movimiento evidencian que el verdadero desafío radica en transformar una sociedad machista a una con mayor igualdad de género.

El 4B no solo cuestiona el sistema, sino que también propone una visión de autonomía femenina que desafía a las sociedades a reconsiderar cómo valoran y apoyan las vidas de las mujeres. Su mensaje, tan disruptivo como necesario, sigue resonando más allá de las fronteras surcoreanas, recordando que el cambio comienza cuando las mujeres se niegan a aceptar lo impuesto por el patriarcado.

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