José Jerí

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Un nuevo populismo de centro-derecha 

Hombre en traje oscuro con corbata, levantando la mano en un entorno formal.

José Enrique Jerí Oré asumió la presidencia del Perú el 10 de octubre de 2025, tras la vacancia de Dina Boluarte. Su ascenso se produjo en medio de una profunda crisis de seguridad: la violencia, el crimen organizado y la extorsión habían alcanzado niveles alarmantes.   Para enfrentar esa urgencia, conformó rápidamente un gabinete liderado por Ernesto Álvarez Miranda, jurista de línea conservadora.  

Por Walter Velásquez

Popularidad y promesas de cambio:

En su primer mes de mandato, Jerí reportó un índice de aprobación del 58 %, según una encuesta de Datum para El Comercio.  En su balance público, admitió que “no hemos cumplido el objetivo” en materia de seguridad, aunque insistió en que su equipo actúa con rapidez y presencia, y que pretende consolidar acciones en las zonas más afectadas por la delincuencia. Además, ha dicho que mantiene una política de puertas abiertas, buscando un gobierno conectado con todas las regiones.  

Seguridad y estado de emergencia:

Uno de los ejes más relevantes de estos primeros meses ha sido la lucha contra el crimen. Jerí ha defendido un enfoque más operativo, prometiendo “acción en la calle” con presencia directa del Estadp. Incluso decretó un estado de emergencia de 30 días en Lima para permitir el despliegue de las fuerzas armadas junto a la policía debido al aumento de homicidios, extorsión y otros delitos. Sin embargo, críticos argumentan que estas medidas de emergencia no son nuevas: la declaratoria se ha usado antes sin lograr reducciones estructurales en la delincuencia.  

José Enrique Jerí Oré, presidente del Perú, camina por una alfombra roja acompañado de oficiales militares y asesores en un evento oficial con un fondo de edificios gubernamentales.

Políticas y gestión económica:

En paralelo a la crisis de seguridad, Jerí ha señalado su intención de impulsar la infraestructura, la salud y el desarrollo local. En su visita a Chancay, por ejemplo, planteó una planificación a largo plazo para obras portuarias y hospitales, y prometió elevar los estándares de inversión pública.  En su primera sesión de Consejo de Ministros, él mismo presidió la reunión para definir prioridades y medidas clave, lo que da señales de un liderazgo activo.  

Controversias y críticas:

Pese a su buena recepción inicial, Jerí no está exento de críticas. En primer lugar, su gabinete ha sido calificado por algunos como “de derecha dura” por su composición y enfoque principal en seguridad.   En segundo lugar, su pasado ha generado recelo: fue denunciado por violación en 2025, aunque la denuncia fue archivada por falta de pruebas.   Además, ciertos observadores advierten que su experiencia ejecutiva es limitada y que depende de sectores tradicionales para impulsar su agenda.

Riesgos y desafíos a mediano plazo:

Aun cuando Jerí ha logrado un respaldo inicial importante, los desafíos son enormes. La sobreutilización de medidas de emergencia podría generar desgaste político si no se traducen en mejoras reales en seguridad. Además, el discurso de “planificación para el Perú del futuro” choca con la urgencia social que vive gran parte del país: para muchos ciudadanos, no basta con promesas si los indicadores de violencia no bajan pronto.

Por otra parte, su popularidad puede ser frágil: sin instituciones sólidas o una agenda clara de reformas estructurales, el gobierno podría enfrentar tensiones internas o protestas, especialmente si sus promesas no se materializan.

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