¿Quiénes son “La Perla”? La experiencia de un hombre narcisista 

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Por Sofía Soto

En la mitología griega se creía que las perlas eran las lágrimas de los dioses, antiguas creencias profesaban que su uso en las novias, atraía desdicha al matrimonio, mientras que dentro de la jerga española, se utiliza como término para referirse a personas manipuladoras, egoístas o desconsideradas. Rosalía, por otro lado, toma este término como ironía para describir a quien perdió su valor a través de acciones, verbalizando la experiencia de muchas  mujeres en su nuevo pero aclamado álbum “Lux”. 

Una mujer con cabello largo y suelto, vestida con una prenda clara, sostiene un atuendo o accesorio de crochet con flecos, mientras mira hacia el lado con una expresión reflexiva, frente a un fondo blanco.

Todos alguna vez hemos conocido a una “Perla” quien presume de ser única, irremplazable y valiosa. El personaje masculino que narra Rosalia, es un hombre encantador pero a la vez manipulador y narcisista, que conecta con las experiencias colectivas de quienes fueron víctimas de una relación, en la que predominaban las inseguridades y los engaños. Este tipo de situaciones deja heridas graves en el estado de quienes quieren componer a las personas que ya están dañadas, o que carecen de amor por sí mismos, siendo incapaces de demostrarlo a otras personas. Cómo leer la mente de un narcisista es una batalla que ninguna quiere pelear, lo más honesto es preguntarnos:

¿cuáles son las consecuencias de salir con una Perla?

Comúnmente, como primera impresión podemos pensar que este tipo de personas llega a nuestra vida como “lo mejor que nos ha pasado”. Esta sensación de novedad con alguien aparentemente seguro de sí mismo y que por lo tanto lo proyectara en ti, haciéndote sentir elegida, de forma casi estratégica.  Sin embargo, cuando desglosamos las capas de su personalidad encontramos problemas, conflictos y confusión. Todo ese carisma, al final, es un maquillaje emocional condenado a caerse.

Una “Perla” no es un villano cinematográfico, es al fin y al cabo, una persona que demuestra sus contradicciones.

Algo que sí está demostrado, es que el narcisista se sostiene de sus propias inseguridades, es decir, alguien incapaz de verbalizar sus problemas o temores por miedo a lucir débil o emocional, se esconde detrás de esta coraza y fachada de superioridad, en búsqueda de aprovación “El es tan encantador, estrella de la sin razón, un espejismo”. Y nosotras, tratando de salvar lo que nunca existió, asumimos el rol de heroínas, cargando demonios ajenos que ni siquiera están dispuestas a reconocer.

Rosalía utiliza la metáfora de “El rey de la 13 14”, una expresión que proviene de los talleres mecánicos, en donde mandan a los nuevos a buscar una llave que no existe. Así mismo, hombres como “La Perla” son expertos en hacerte creer en algo que nunca fue real, a través de pequeñas y vagas esperanzas traducidas en migajas con las cuales nos conformamos. Esta manipulación constante se transforma en los pilares de una relación en donde una parte da, mientras que la otra se dedica únicamente a recibir. El camino al estar con una perla es el camino para perderte a ti misma, su ego ocupará todo el espacio. Quienes se creen el centro del mundo, no le darán importancia a las disyuntivas de tu vida y el discurso del yo, cegara todas las instancias de diálogo y empatía. Al no estar en un espacio en donde se te permite ser tú misma, “la perla” drenará toda tu energía. 

Una mujer con cabello largo y ondulado sostiene un ave blanca mientras posa en una calle de la ciudad, mostrando un fondo urbano.

Finalmente la española no entona un himno de desamor y resentimiento, contrario a lo que muchos piensan se trata de una historia de liberación, que transforma el dolor en conciencia. Y es que el primer paso para sanar es el despertar, reconocer al terrorista emocional en lugar de la encantadora idealización que vivía en nuestra cabeza. Es importante ser directas en cuanto al amor, y más aún cuando se trata de los defectos de este. 


Conectamos con “La Perla” porque su retrato es crudo pero elegante, tan reconocible que casi parece que todas salimos con la misma persona. Que en parte sí, hay muchas perlas allá afuera, incluso tu puedes serla.

La reflexión final que nos deja la canción es que todos podemos sobrevivir a un amor narcisista como acto de valentía, mirar hacia atrás no con dolor, sino con autocomprensión y sinceridad.

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