LA TRISTEZA

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Agradecemos a Lucía Angulo por compartir este texto con la comunidad ROSA. Desde España, Lucía es guionista y escritora, con un interés profundo por el cine y la literatura como espacios para observar —y tensionar— la intimidad humana. Su escritura se mueve entre lo cotidiano y lo incómodo, poniendo el foco en aquello que suele pasar desapercibido: los gestos mínimos, los pensamientos que no se dicen, las emociones que caminan solas por la ciudad.

En este texto, Lucía convierte a la tristeza en una presencia que mira, juzga y acompaña, revelando escenas fragmentadas de una madrugada que podría ser cualquiera, pero que termina siendo de todas.

La Tristeza

La Tristeza se levantaba a las seis de la mañana y salía a pasear por la Gran Vía.
Mira a la gente y opina sobre ellos. Les dice cosas: Nunca dejarás a tu novio porque te aterra la posibilidad de que nadie te vuelva a querer nunca. Si supieras cómo levantarte unos cuantos centímetros por encima del suelo podrías ver que…
Una treintañera se monta en un taxi, se pone las gafas de sol y asoma la cabeza por la ventanilla. Le da el viento en la cara y se siente una cantante de punk-rock. Son las 5¨17
de la mañana y ha vuelto a marcharse sin decírselo a nadie.
Un hombre sale a dar su paseo matutino. Se lo ha recomendado la psiquiatra. Respirar el aire puro de la capital antes de encerrarse en la oficina de cristal. Le paran 9 voluntarios en una franja de 200 metros Decide volver a casa y suicidarse.
Esa niña no sabe nada todavía. Y quizás sea mejor así.
María tiene un novio al que no quiere demasiado. A veces no sabe si alguna vez le ha querido, o si simplemente se ha acostumbrado a su presencia, pero como pensar en esto
le pone muy triste, ya no lo piensa. A sus 15 años le da mucho miedo que, si le deja, nadie vuelva a quererla nunca más.
El chico sonríe. Piensa que la chica le quiere.
Paloma, la dependienta del día escanea el código de barras de una caja de condones mientras piensa seriamente en divorciarse. Su marido le toca de una forma que no le
hace sentir diferente, y ella siempre ha querido ser diferente.
La Tristeza lo observa todo. Testigo silencioso del eterno deambular del ser humano.
Una pareja de jubilados se mete mano en el baño de un Kebab porque no han sentido La Pasión desde 1974. Él, todavía es virgen.
Mientras, un cincuentón invita a un adolescente a un ron-cola en la barra de un bar.
Y cientos de chicas se mueren de Hambre por todo el mundo.
Llegados a este punto, la tristeza debe de volver a casa y acostarse porque, como todo el mundo sabe, a partir de determinada hora de la madrugada ya no hay nada más que ver y solo queda volver a casa y huir de toda la basura de la noche.
Tú haces como que no te das cuenta, pero te has dado cuenta.

Es La Ternura, que nos hace hacer cosas extrañas.

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