El nuevo álbum de Olivia Rodrigo y amar en la inseguridad 

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El pasado 12 de junio, la artista de 23 años Olivia Rodrigo lanzó su tercer álbum de estudio, You Seem Pretty Sad for a Girl So in Love. Detrás de una estética en tonos pastel se esconde la autopsia de un corazón roto, aunque no en su forma tradicional.

Por Sofía Briones

Lo que Olivia presenta en este nuevo proyecto es una historia con principio y fin, donde el villano no es otra persona, sino nuestra propia mente. Este álbum no habla de una relación que terminó mal, sino de lo difícil que es amar cuando se vive desde la inseguridad. ¿Qué ocurre cuando la cabeza está llena de veneno y el corazón de dudas, pero aun así sigues amando, incluso en silencio?

La canción que abre el álbum, «drop dead», funciona como una introducción perfecta. Describe ese primer encuentro y la secuencia inevitable de coincidir, como una fantasía etérea, pero siempre a través de la analogía del amor como una enfermedad.

«Y siento que puedo vomitar
Gancho izquierdo, un derechazo al estómago
Eres tan, tan hermoso, chico
Estoy paranoica pensando si te inventé»

Esta etapa, que retrata su versión más enamorada corriendo por el palacio de Versalles, continúa en las canciones siguientes. Entre ellas destaca «honeybee», una de las composiciones que mejor esconde el dolor bajo una fachada romántica. La relación apenas comienza, pero aquí aparecen los primeros vestigios de una mente perturbada, cuando la ansiedad empieza a nublar la estabilidad con dudas sobre la permanencia del otro. Incluso cuando el tiempo parece capaz de curar las peores heridas, la canción retrata la esperanza desangrante de que esa persona nunca se marche. Es una tensión constante entre disfrutar el amor y al mismo tiempo, esperar que todo termine por salir mal.

«Y espero nunca ver cómo se ve tu rostro cuando te vas
Un rostro que juro que podría pasar toda mi vida descubriendo
Brindo por esa esperanza»

Un amor ansioso que nace del dolor y la inseguridad. Un ejemplo claro aparece en «maggots for brain», donde la distancia marca un punto de quiebre y la desesperación termina por consumir a la protagonista. Poco a poco deja de ser funcional, se siente atrapada en un vacío remoto e incluso, llega a desear una tragedia con tal de despertar la preocupación de la otra persona. 

La fractura definitiva llega con «the cure», donde un coro desgarrador se hunde como agujas en la piel. Esta canción resume mejor que ninguna otra la idea central del álbum. Es el momento de revelación en el que la protagonista comprende que la cura no se encuentra en el amor de alguien más, cuestionando la fantasía de que la felicidad llegará únicamente a través del cariño ajeno. Se refuta la idea del amor y una relación recíproca como un antídoto para un malestar netamente individual. Además, continúa esta analogía del amor en el terreno clínico, en donde no podemos adjudicar la responsabilidad de curarnos a quien nos ama. 

La tortura permanece el segundo tramo del álbum, en donde la relación se rompe en un doloroso silencio, que lentamente acumula nuevas heridas. Aquí es en donde todas las inseguridades se materializan en una inestabilidad, demostrando que aquello que se esperaba, finalmente ocurrió. 

“Y quizá soy terca y pienso demasiado las cosas 

Pero le di muchas vueltas a todo esto 

Y podría intentar convencerte de que son solo pensamientos intrusivos  

Pero me viste realmente feliz, así que sabes que ahora no lo estoy”

Todo culmina con el cierre más doloroso en “cigarrette smoke” en donde la voz de Olivia se funde con los acordes de una guitarra. El final que el dolor permitió pero el corazón evitó. Un sentimiento conocido, casi como una resaca, cuando los arrepentimientos nublan los recuerdos felices de una relación en donde el sufrimiento siempre estuvo presente. 

“Dime algo honesto para que los recuerdos se vuelvan oscuros

Dijiste que yo hacía que amar se viera fácil

Hasta que lo hice difícil

Devuélveme mi tiempo y yo te devolveré tu corazón

Pensé que interpretamos a la pareja perfecta

Hasta que ya no quisiste el papel”

Como opinión personal, creo que no hay que recurrir a la vida personal de la artista para construir la narrativa, ya que el álbum se sostiene solo. Olivia viene entregándonos una propuesta testimonial a través de sus dos proyectos anteriores, en donde el primer corazón roto y el crecer se manifiestan a través de una metáfora caótica y torpe. ¿Pero qué pasa cuando esta tormenta pasa y encontramos al ángel salido del palacio de Versalles, y aún así la presión en el pecho no pasa?

Una de las verdades más dolorosas de “you seem pretty sad for a girl so in love”, y la que probablemente más conectó con sus oyentes, es que el problema nunca fue la falta de amor, sino no sentirse merecedora de recibirlo. Vivimos en una época difícil para amar, en donde todos estamos un poco tristes y encontramos una comparación constante en la rapidez mediática. La protagonista de esta historia tiene una enfermedad, la asume y decide vivir un duelo de sí misma en una relación de dos. 

Uno de los miedos humanos más profundos aparece cuando estamos enamorados y cuando ningún amor externo puede curar tu trauma interno. Este proyecto personal es sin duda la prueba de como amar en una prisión mental puede ser asfixiante, y que nadie más que nosotros puede venir a coser con hilo y aguja nuestro corazón desecho. 

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