Conoce el concepto que nació tras la espera incondicionada de una familia de tener a un hijo(a) después de una pérdida por un aborto natural o porque el pequeño muere poco después de nacer. Este artículo ofrece los detalles acerca de los bebés arcoíris, de los miedos debido a una pérdida y la importancia de acompañar a los padres en este proceso.
Por Francisca Irribarra Olivos
Tal vez muchos de ustedes no conozcan el concepto o no lo hayan escuchado, sin embargo, el término de bebés arcoíris se define como los niños o niñas que nacen después de una pérdida de un hijo anterior, es decir, luego de una muerte gestacional o perinatal. El nombre procede del evento natural que se ve en el cielo después de la lluvia o la tormenta, en una clara alusión a lo bueno de la llegada de estos niños después de la tristeza que representa para cualquier persona o familia que la vida de una guagua quede incompleta.
Según un informe de la Escuela de Medicina de la Pontificia de la Universidad Católica define que el aborto espontáneo es lejos la complicación más frecuente de cualquier gestación, estimándose que un 15% de los embarazos clínicos terminan en aborto, y que aproximadamente el 25% de las mujeres experimentarán un aborto clínicamente reconocido a lo largo de su vida reproductiva.
Esta cifra podría estar subvalorada si se considera que desde un 30% a 50% de los embarazos se detienen precozmente en su desarrollo, los llamados abortos bioquímicos o subclínicos, que generalmente la mujer no alcanza a reconocerlo por presentar escaso o ningún atraso menstrual.
Verónica Villanueva a sus 31 años sufrió su primera pérdida, tuvo que esperar un año para volver a concebir de nuevo, que finalmente se concretó con su primera hija que hoy en día tiene 23 años. “Fue difícil ya que no era tan joven, uno se ilusiona como madre porque es el primer hijo, además te asustas porque piensas que puede volver a ocurrir y me pasé rollos de que tal vez no podría ser madre en el futuro, afortunadamente eso no pasó”.
Ana María Chin Fo Sieeuw sufrió su pérdida en Estados Unidos después de tener a sus dos hijas mayores, un duelo que tuvo que superar y que luego concibió a su última hija, Xiomara que actualmente tiene 23 años. “A los dos meses y medio nos dimos cuenta de que el bebé no estaba con vida, el primer día da mucha pena, pero no me dejó mal, no afectó mi ánimo ya que ya tenía dos hijas sanas y a lo mejor el bebé no venía sano, me conformé con esa lógica”.
Giovana Mayorga a los 18 años tuvo su primera pérdida, en donde ella cuenta que no tenía los recursos necesarios y además estaba estudiando, “después de aquello tuve mi primer hijo a los 28 años y a mi hija a los 32”.
La psicóloga Isabel Puga Young, presidenta nacional del Colegio de Psicólogas y Psicólogos de Chile indicó que “estar esperando una guagua va más allá de un embarazo sino que ya es un sujeto que tiene nombre y expectativas, hay un imaginario respecto al bebé”.
Además, explica que existen dos tipos de duelos, los normales y los patológicos, el primero pasa por varias etapas, como el shock, la negación, rabia, un espacio de depresión y después viene la elaboración en la cual la paciente integra la experiencia consigo misma, esto puede durar unos 6 meses.
Cuando este duelo se extiende más de lo debido se convierte en un duelo patológico, que significa que las personas hablan de lo que han perdido como si fuera el minuto de la pérdida, y no han hecho ninguna elaboración, esto se refiere a la intensidad de las emociones que una paciente siente.
Generalmente se trabaja con un equipo multidisciplinario que incluye a la unidad de obstetricia, inicialmente se trata a la madre y al padre individualmente, en la mujer se puede centrar en los cambios hormonales, se elabora los significados de este niño o niña que no nació, asimismo se incluyen a los demás miembros de la familia como hermanos, abuelos, etc.
Los consejos que se les dan a aquellas mujeres que hayan sufrido una pérdida perinatal son: permitir que la persona pueda hacerle una despedida para cerrar el capítulo, recibir un acompañamiento tanto profesional como de amigos y familiares.
En la actualidad algunos centros fotográficos animan a mujeres que han sufrido alguna pérdida gestacional, en la cual se han realizado varias producciones fotográficas con los bebés arcoíris que luego publican en las redes sociales. En donde, decoran el set con mantas de distintos colores que predominan en el arcoíris, ya que, sin duda, dan esperanza a quienes más la necesitan.


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