Antes de responder esta pregunta, primero debemos saber qué tipo de lugar buscamos.
Porque algunos buscamos el lugar ideal para expresarnos, otros buscan el lugar ideal para aprender y muchos, simplemente un lugar seguro.
Por Meliyarhay Campos
Si buscas el lugar ideal para expresarte, entonces tienes que considerar dentro de los criterios, el que sea un espacio donde se escuche y valore tu opinión, rodeado de personas de libre pensamiento y sin prejuicios.
Si buscas el lugar ideal para aprender, esta vez las consideraciones deben nacer desde ti: llegar con la mente abierta, dispuesta o dispuesto a observar, escuchar e imitar el conocimiento de mentes más sabias y experimentadas.
Finalmente, si buscas un lugar seguro, las exigencias deben ser más altas.
Comodidad, confianza, empatía y amor son solo algunos de los valores que debemos encontrar en nuestro lugar seguro. Ese en el que podrás refugiarte cuando todos los demás fallen o simplemente respirar un poco y descansar.
Sin importar el tipo de lugar que busques, debo recordarte que el mejor lugar será siempre contigo. Ese lugar en el que sueñas, meditas, proyectas o simplemente flotas entre pensamientos sueltos que, muy rara vez te llevan a algo en concreto.
Y, sin embargo, ¿qué es lo concreto? Si todos buscamos un camino que nos guíe y por lo general, ese camino siempre es intangible.
Un sendero que seguimos por puro instinto y muy pocas veces por razonamiento.
Si algo he aprendido durante mi búsqueda de “el lugar perfecto”, es que no hay lugar perfecto. Y eso es lo emocionante. Porque la vida con tropiezos, dificultades o situaciones que salen de tus manos son las que te enseñan realmente. Te enseñan a profundizar más en diferentes personalidades, reconocer tus propias necesidades y perderte por algunos senderos que no estaban en tu camino.
Algo es seguro, el mismo sendero no siempre será la respuesta.
Pensemos en nuestra vida como un gran bosque, ¿te gustaría recorrer solo la mitad o una cuarta parte de este maravilloso lugar? O quizás, prefieras conocer todos sus rincones, tengan luz o no. Encontrarte con tu luz, claramente va a ser positivo y revelador para ti, pero descubrir la oscuridad te va a instruir en el arte de agudizar tus sentidos cuando te priven de uno de ellos y eso, sin duda, te hará más hábil en la exploración de nuevos lugares, esos que tal vez te aterran o a los que puedas ver como un desafío.
Por eso, te invito a desafiarte, salir de tu zona de confort y probar nuevos senderos. ¿Tienes miedo? Todos tenemos miedo y eso es algo que nadie te cuenta o admite muy fácilmente. Porque el miedo puede bien no ser muy aceptado por la sociedad. Después de todo, la valentía es mucho más atractiva y te lleva a realizar acciones arriesgadas mucho más fácil.
Dejemos lo fácil atrás, no lo descartemos, por supuesto, pero atrévete a elegir el incomprendido camino del miedo. Ese que pocos eligen porque pueden fracasar, mirar a los ojos sus más grandes temores o terminar no consiguiendo nada.
Si quieres hacer algo y te da miedo, hazlo con miedo entonces ¿qué te detiene?
Los límites están en tu mente y tu mente no se limita al momento de pensar.
Así que, ¿cuál es la diferencia entre pensar y accionar?
Pensar te hace dudar y accionar te lleva a vivir el momento inmediato.
¿Te puedes arrepentir? Sí.
¿De qué prefieres arrepentirte? De haber hecho algo y que no saliera bien
¿O de no haber hecho nada en absoluto?
El camino comienza aquí.


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