¿Qué le pasó a Timothée Chalamet?

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La crisis del ídolo de las fangirls💔

Por Sofía Soto

Ya sea por su actuación en “Marty Supreme”, por su ostentosa campaña en la carrera por el oscar o por sus desafortunados dichos sobre las artes escénicas, Timothée Chalamet ha sido parte de la conversación. El actor se ha visto envuelto en una polémica tras otra en el momento más inoportuno de su carrera, presenciando uno de los downfall más evidentes de su figura pública. Y es que desde hace un tiempo muchos compartimos la sensación de extrañar a alguien que vivía en nuestro idilio colectivo, preguntándonos:

¿qué le pasó a Timothée Chalamet?

Retrato de un joven con cabello rizado y un suéter a rayas, mirando hacia la cámara con un fondo desenfocado.

Conocido como el chico sensible, romántico y artístico de Hollywood, Chalamet representaba una nueva masculinidad al participar en películas íntimas donde interpretaba a personajes frágiles y vulnerables. Su estilo era vanguardista, de una sofisticación desinteresada, se mostraba culto y reservado, alejado del estereotipo estadounidense. Todo esto lo posicionó como una gran promesa, convirtiéndolo en el rostro de una nueva generación de actores gracias a proyectos como Lady Bird, Call me by your name y Little Women. Con su popularidad no solo llegó el éxito, sino también un séquito de fans que encontraron en él a un hombre diferente, generando una conexión más estrecha con el público femenino. 

Pero todo cambió tras perder dos premios de la Academia.

Desde ese momento Chalamet comenzó a hablar de grandeza. No temía admitir que buscaba ser “uno de los grandes», algunos interpretándolo como arrogancia y otros aplaudiendo algo que pocos se atreven a decir, en una cultura donde no es bien visto reconocer el valor propio. A partir de ese momento, la dirección de su carrera empezó a cambiar. Estaba claro; Timothée se quería desprender de su imagen de chico sensible y proyectarse hacia un público masculino.

Un hombre corre por la calle con una camiseta sin mangas y una chaqueta en la mano, mientras el entorno se muestra borroso, sugiriendo velocidad.

Luego llegó Marty Supreme, película que refleja el ego, examinando cómo su personaje principal utiliza el éxito como justificación del daño que deja a su paso. Fue así como inició una campaña de marketing para promocionar la película y conseguir el Oscar por el mejor actor, con una estrategia que consistía en mantener su dscurso de grandeza. Sin embargo, su búsqueda por el premio comenzó a complicarse; primero con una polémica que involucró al director de la película, Josh Safdie; luego la pérdida de premios importantes; y por último su más reciente comentario en una entrevista con Matthew Mcconaughey: “No quiero trabajar en el ballet o la ópera, o en cosas donde tengas que estar diciendo: ‘Oye, mantengamos esto vivo’, cuando a nadie le importa ya”. La frase desató una ola de críticas y respuestas por parte de artistas alrededor del mundo. 

Para muchos, esto significó la confirmación de que Timothee Chalamet se despide oficialmente de la estatuilla. Un hecho lamentable tras darnos una actuación magistral en una película igual de notable. Si bien nada es seguro resulta difícil negar que estamos presenciando un rebranding completo en su imagen pública. El actor al parecer no solo dejó atrás sus rizos, trajes arriesgados, y aura poética, sino también parte de esa sensibilidad que lo caracterizaba. 

Con ropa streetwear…

…Participando en podcast masculinos y rapeando con EsDeeKid Timothée le dice adiós a todo lo que alguna vez representó. A esto se le suma su relación sentimental con Kylie Jenner, un tipo de celebridad completamente diferente a la que se le asociaba, aumentando aún más su exposición mediática. 

Pareja sonriente brindando en una celebración, con una mesa decorada de fondo.

Timothée Chalamet quiere apuntar al target de hombres heterosexuales…

…alejándose significativamente del público que lo convirtió en estrella y de alguna forma negando el legado de películas que impulsaron su carrera. Esto no solo se trata del cambio repentino de una celebridad, ya que históricamente la industria ha canalizado al entusiasmo femenino como objeto de burla, más no de legitimización. Para muchos, la estrategia del actor responde a un intento por ser tomado en serio dentro de un rubro donde se desvaloriza lo que le gusta a las mujeres jóvenes. Por ejemplo; se empezó a tomar en serio la carrera de Robert Pattinson cuando dejó de relacionarse con la saga de Twilight. Si bien las fangirls mueven masas, esto rara vez se traduce en prestigio o galardones. 

Después de saber todo esto es momento de preguntarnos ¿Extrañamos al Timothee Chalamet que lloraba frente a la chimenea o lo que nos hacía sentir? 

Este fenómeno se puede asociar con el llamado síndrome del Celebrity Worship en el que una persona se involucra profundamente con la vida personal de sus celebridades favoritas. Canalizamos necesidades en figuras públicas, más aún en una época donde lo religioso o espiritual ha perdido peso. Con la ruptura de una relación parasocial con una idealización, perdemos este capital simbólico; esta idea obsoleta y frágil de alguien en quien encontramos un ídolo. No necesariamente extrañamos a Timothée Chalamet, sino la versión de nosotros mismo que creíamos ver reflejada en él.

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