La deconstrucción como concepto clave para entender las nuevas corrientes del feminismo

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Deconstruir antiguos patrones, deconstruir los estereotipos, deconstruir los roles sociales impuestos; para construir una nueva mirada del rol social de las personas con perspectiva de género.

Por Isidora Thomas

Esto es una pincelada de lo que necesitamos para sumarnos a nuevas formas de ver, pensar y actuar en torno al feminismo.

En los últimos años se ha extremizado el pensamiento feminista pretendiendo llevar la problemática hacia una guerra entre hombre y mujeres, bajo la necesidad de buscar la igualdad de género, se ha puesto al hombre como el enemigo, invalidando su postura o su rol en el avance hacia una sociedad más equitativa e inclusiva.

Pienso principalmente en muchos hombres que me rodean que han conseguido romper la barrera de mirar al feminismo atormentados como un movimiento extremista y excluyente, logrando incorporar en sus conductas y pensares una consciencia hacia la lucha que tiene la mujer en la sociedad, pero aun así no logran sentirse integrados y no saben cómo actuar frente a los nuevos roles que se supone deberían tomar ya que nunca lo vieron antes en sus referentes masculinos. ¿Cómo se guía o se construye sin tener un referente? ¿Cuál es el primer paso para la construcción de algo nuevo? Por otro lado esas preguntas también responden a los nuevos roles de la mujer, me he visto intentando incorporar nuevos roles sociales sumados a los roles ancestrales que la mujer tiene en una sociedad, terminando en un total colapso y sobrepasada bajo el concepto de mujer superpoderosa, que puede con todo al mismo tiempo y en todos los ámbitos; siendo simultáneamente trabajadora, dueña de casa, madre, amiga, hija, mujer empoderada, consciente de su cuerpo y salud, consciente de sus emociones y ciclos naturales, activista, entre otros. ¡Solo leerlo ya me agota! 

Esas preguntas me nacen al pensar en la deconstrucción para la construcción, ya que no se trata de replicar el rol de la mujer en versión hombre porque eso es anular la capacidad y virtud del hombre, sino que es más bien entender cuál es el nuevo rol y cómo se integra en la vida diaria. A su vez es la búsqueda de esos referentes de mujeres poderosas que logran surfear en el equilibrio la integración de la nueva mujer en la humanidad. Para esto encontré muchas respuestas en el libro autobiográfico de Isabel Allende, “Mujeres del ama mía” lo súper recomiendo, ya que muestra una mirada común y real de los antiguos y nuevos roles.

Hace algunos años atrás tomé la decisión de migrar a otro país, hacer un salto al vacío e irme a estudiar a Europa por un año, creo que no pensé tanto en el destino final y simplemente me arriesgué y seguí mi corazonada. Así fue como partí a París sin saber el idioma e inscrita en la escuela de Arquitectura donde todos mis ramos eran en francés. Cuando llegué a este antiguo continente donde nunca había estado, todo me parecía nuevo. Me sentía como si hubiese viajado al futuro y veía una sociedad bastante más abierta de mente, con políticas públicas que en Chile jamás se habían ni siquiera discutido, y que hasta el día de hoy no se han aprobado, también me encontré con personas libres en su pensar y actuar. Fue ahí cuando me di cuenta lo rígida, conservadora, elitista y estereotipada que es la sociedad Chilena. Obviamente también eché de menos muchas cosas de nuestra cultura, sin duda en todos los lugares tenemos cosas buenas y otras por mejorar. 

No se trata de estar siempre mirando hacia fuera ni de enaltecer a los países desarrollados como si fueran el modelo a seguir, pero sí a nivel emocional y en cuanto a mi crecimiento personal me sentí libre, sin ataduras, libre de opinar lo que pensaba, de vestirme como quería, de hacer y deshacer según mi identidad. Ahí me di cuenta del nuevo rol que podía tomar como mujer. Una mujer bastante más empoderada, audaz y que no teme a opinar aun cuando nadie esté de acuerdo con esa opinión y aun cuando no supiera tan bien el idioma. De alguna manera en Chile me sentía dentro de un molde el cual era muy difícil de romper o salir. 

Quizás porque era lo que veía en mi entorno o referentes más cercanos, quizás porque las veces que quise salir de ahí y cambiar de piel me sentí rechazada o menos preciada o vista como el bicho raro. En París no me pasaba eso, de hecho, todos eran bichos raros y eso era lo más entretenido, me acuerdo de haber pasado horas en un café con mi cámara de foto solamente mirando y fotografiando a la gente pasar. Cada uno se vestía, caminaba y hablaba de manera distinta era impresionante la pasarela de autenticidad y empoderamiento que se veía pasar por la calle de personas de todas las edades. 

Hoy ya de vuelta hace varios años en Chile y con dos hijas en mi vida me doy cuenta de lo valioso que fue ese viaje para mí. Logré formar mi autoestima, mi identidad y no sentirme atormentada por ser quien soy. A veces sigo sintiéndome ese bicho raro que se viste distinto, vive de manera distinta, cría de forma no convencional, pero me siento contenta y orgullosa de seguir mi propia verdad e intuición, saber que esta es mi manera y no es necesario seguir la manera de nadie para encajar o sentir que lo estoy haciendo bien. Porque la manera de cada uno es la mejor manera cuando nos sentimos a gusto y honestos con nosotros mismos. 

Siempre seré una luchadora por la búsqueda de la identidad. Y creo que es el trabajo personal más hermoso que podemos hacer como aporte a la humanidad. 

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