Perder el miedo y pasar a la acción: la historia de la joven activista en Cabreros

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La adolescente que muestra la realidad de su comuna, conocida como una zona de sacrificio, en donde varias empresas contaminan suelo, aire y agua. También contó su historia personal en la COP26 en Escocia.

Por Francisca Irribarra Olivos.

Paz Belén Quevedo con tan sólo 13 años empezó a ser activista medioambiental.  Desde muy pequeña su propia familia tuvo que padecer las injusticias sociales de la época. A los 8 años su padre sufrió un accidente laboral, en donde tuvieron que reconstruir su brazo derecho, pues trabajaba como faenero en una mina del Norte de Chile. Este hecho la marcó de por vida ya que su familia tuvo que viajar lejos para empezar las terapias físicas después de la operación. 

Vive en Cabreros, una zona de sacrificio y comuna industrializada en el sur del país, en donde existe la polución de industrias forestales, desperdicios orgánicos, etc. “Mi contexto me ayudó a darme cuenta de que las cosas estaban mal y me dio a conocer qué cosas podía hacer para que esto se pudiera cambiar”.

A los 11 años su abuelo falleció debido a su trabajo en una planta contaminante. Al año siguiente entró al movimiento feminista y desde ahí no ha parado, creó su propia plataforma en Cabreros para entregar educación ambiental a niños y niñas de la comunidad. “Yo no quiero que ninguna persona crezca sin conocer un bosque o que esté conectado con algún desecho cerca de su hogar”.

Paz hoy en día participa en la Fundación Tremendas, en donde ha podido potenciar su activismo y participar en diversas actividades asociadas a los temas de su interés. En 2021 ella con otras jóvenes de la fundación realizaron una intervención en la COP26 en Escocia, en donde leyeron seis testimonios de niñas que viven en una zona de sacrificio. Cada carta iba acompañada de una ilustración realizada por Antonia Saldivia, integrante de la fundación.

La primera carta en ser expuesta fue leída por Paz, quién relató su misma experiencia viviendo al lado de una zona crítica en la comuna de Cabrero. 

“Con mis ojos de niña veo como mi país se intoxica, veo como juegan con nuestra calidad de vida y salud, como juegan con nuestro presente y futuro, como nos quitan la infancia, como no nos dejan dormir, veo como nos quitan nuestros sueños, veo cómo priorizan sus bolsillos, veo como no miran más allá de los privilegios de sus países contaminantes, veo como se llenan la boca hablando, pero no accionando, veo como hablan de emisiones 0 mientras sacrifican mi tierra.

Estamos aquí no para ser protagonistas, estamos aquí para ser altavoces de la realidad, de esa que ustedes no quieren ver. Mi nombre es Paz Quevedo y tengo 16 años, vivo al sur de Chile, en la región del Biobío, en una pequeña comuna llamada Cabrero. En ella contamos con diversas problemáticas socioambientales y sanitarias producto a la contaminación que nos vemos expuestas todos los días y a la nula transición justa. Como yo hay muchas niñas que están viviendo situaciones iguales o peores por culpa de los efectos de la crisis climática. Hoy vinimos a traer sus voces”.

Paz pretende seguir con el activismo junto con Tremendas quienes trabajan por los 17 objetivos de desarrollo sostenible de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para generar acciones de impacto social, usando los talentos o habilidades de niñas y adolescentes para apoyar y levantar causas de diferentes temáticas para hacer un mejor futuro para las próximas generaciones. Desde su red social habla de su hogar y las contaminaciones que hasta el día de hoy no han tenido solución alguna. 

“Hemos crecido sin entender porque nuestra comuna está tan industrializada, en donde no solo la empresa de celulosa y los monocultivos forestales son un problema si no la nula mirada de compasión con nuestra comunidad dejándonos sin amparo político y menos con su voluntad para cambiar las cosas”.

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