Las caras de una mujer artista 

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Por Sofía Soto

¿En qué consiste el arte en el cual te desenvuelves?

Me dedico al arte del movimiento, la danza, tanto técnica o poco convencional. Danza moderna, contemporánea, afrodescendientes y folclóricas, soy docente de yoga y además artesana y chinchinera en aprendizaje.

¿Qué es lo que te inspira para hacer esto? 

La vida y la muerte. Las emociones, el movimiento del universo, lo cotidiano y lo no tanto. El expresar diversas realidades a través del cuerpo. Llevar el arte a las calles o naturaleza (bosques, playa, montaña, ríos, etc…) Desde que comencé a dar clases, las personas al experimentar el movimiento en sus diversas formas, se sorprenden de lo capaces que son; se encuentran y reconocen desde la danza.

¿Tienes algún referente o artista que te motive o impulse, independiente al rubro que se dedique (cantante, bailarina, escritora etc.)?

Beatriz Rojas Meza. Mi madre, mi gran musa inspiradora, alguien que frente a la adversidad; con resiliencia, fuerza y amor, impulsó su profesión. Me crió como madre y padre y me mostró lo poderosas que somos las mujeres. Todo mi linaje femenino; abuelas, tías, hermana y sobrina. Me enseñaron la práctica de cada accionar con convicción y compasión. Violeta Parra para su generación rompió el esquema de la sumisión, persiguiendo su arte y sueños en sus múltiples facetas. Isadora Duncan impulsada por la libertad, la revolución del movimiento y rompiendo con los cánones de la técnica clásica. Katherine Dunham mujer afrodescendiente que se atrevió a mezclar las danzas africanas con la técnica, creando su propia forma de danza en base a estudios y curiosidad, llegando a enseñar su técnica preservada hasta la actualidad. Y mi querido Rolando Toro, creador del sistema biodanza, invitando a toda persona a través de la música y la danza, a volver el gesto, la expresión y la afectividad. 

¿Cómo es el papel de la mujer dentro de lo que haces? ¿Cómo es la mujer chinchinera? 

En la danza, la mujer es la construcción que una desee que sea su vida. Siento que el arte en general sin importar el género o disciplina, tiene el papel de crear realidades, dependiendo del camino, mensaje o lenguaje que uno quiera transmitir. Ya sea alegría, expresión de penas, represión o lo que sea. Quizás incluso mensajes políticos o preservación del folclor o puede ser solo la transmisión de sensaciones sin fin puntal. 

Desde mi identidad como mujer es invitar a sentir, expresar, facilitar caminos para conocerse un poquito más a través del movimiento. Deconstruir nuestros cuerpos y mentes para sorprenderse de sí mismas, y dar con nuestra autenticidad que aflora a medida que una danza. A veces en clases luego de ciertos ejercicios aparecen conversaciones de lo cotidiano, donde puede llegar la comprensión. O solo regalarse momentos de disfrute y goce con una misma danzando. La entrega hacia el público, es con el mensaje de ser complejos seres humanos. Reconocernos como naturaleza y todo lo que conlleva. 

La mujer en esta época está tomando su espacio en equidad y es lo que corresponde. Agradeciendo a las mujeres que, en su antigüedad, han de haberlo resistido para generar el cambio. Pues la diferencia entre hombre o mujer es una creación de nuestra mente y quien es permisivo con ello. Aceptar ciertas injusticias de género y tolerarlas hacen que las ignorancias prevalezcan, pues todas somos muy capaces a por nuestros sueños y propósitos.

Refiriéndome a esto último me ha tocado vivir situaciones de injusticia en ballet folclóricos, donde los hombres que direccionan estos lugares disminuyen la voz de la mujer, pero eso me ha tocado vivirlo acá en San Carlos. No solo en ese contexto, sino que en varios otros. Pues falta evolucionar culturalmente desde esa discriminación y violencia de genero. Y como rol o papel de mujer en este ámbito es crucial permanecer fuerte. Pues el arte sigue siento arte, quien toma el arte con su historia de vida es lo que crea de ello. 

Percibo que al ser mujeres y tener el lado femenino más desarrollado, invitamos a que la sociedad se sensibilice y dé espacios a la vulnerabilidad de poder hablar de lo que sentimos, para así expresarnos de forma clara sin alejarnos del ser. Femenino y masculino como energías requiere su equilibrio. Y la danza o el arte es la mejor herramienta para llegar a ello.

Como chinchinera llevo dos años lo cual me hace sentir privilegiada, llegué al oficio gracias a mi compañero de vida Alex Cruz, y aún sigo aprendiendo.  Es interesante ir a algunos lados y escuchar, miren es una mujer chinchinera, me causa gracia y a la vez se ilumina el corazoncito pensar que estas mismas personas sorprendidas se dan cuenta que es posible, como sin importar ser hombre o mujer una puede construir su realidad. Recuerdo recién cuando llegué a la zona rural, mis vecinas se sorprendían que prendiera la máquina de cortar pasto, la sierra de disco o trabajase en paralelo en construcción junto a los hombres. Fue motivante para que ellas también se empoderen y comprendan que tienen las capacidades para hacerlo.

Cada vez son más las mujeres chinchineras, somos humanas como cualquier persona que le apasione algo y lo siga. Existen diversas historias del origen del chinchinero. Una de ellas es que puede ser que el primer chinchinero era mujer, en Valparaíso, pero es como decir que Violeta nació en San Fabián o San Carlos. Bueno esos son los famosos ¡se dice que…!

El tocar chinchin me gusta mucho, comprender que también es un ente de la cultura tradicional y patrimonio inmaterial de todo Chile. Es un ser errante, te lo pillas por aquí, por allá o hasta incluso en tu pasaje y al escucharlo se mueven las patitas, el corazón y da esa sensación de volver a la niñez. Hasta ahora ser mujer chinchinera me da felicidad y ya una familia de tradición me dijo que continúe y la única forma de aprender es haciéndolo desde el corazón.
Siendo mujer se puede todo.

¿Cuál crees que es tu labor dentro de la construcción de la identidad chilena en las nuevas generaciones?

Atreverse al hacer, haciendo referencia de las capacidades que una puede desarrollar en el camino, vivenciando y llevando a la práctica cualquier disciplina, arte u oficio. Tomar lo que una siente que es suyo, apropiándose con respeto y entregarlo con dedicación y amor. Generar espacios multidisciplinarios y de interculturalidad para que los nuevos artistas emerjan desde una colaboración sin atropellos, dando lugar a que cada arte tiene su verdad y que son válidas. 

Complementando la pregunta anterior ¿cómo ves el panorama hablando desde una perspectiva artística para las nuevas generaciones?

Veo en el aprender, la integralidad y el prevalecer en un constante creativo. Actualmente si quieres ser artista requiere indagar otras áreas artísticas para enriquecer nuestro arte, sobre todo aprender a generar proyectos y crear vínculos con otros artistas. Por ejemplo, el danzante se enriquece con músicos, actores, diseñadores, vestuaristas, escenógrafos, iluminadores, dramaturgos, etc… También se están abriendo muchas residencias, seminarios, talleres, gratuitos para aprender a hacer proyectos, investigación de población o necesidades. Doy hincapié a esto porque existen varios fondos culturales, educaciones, regionales y municipales donde se financian artistas y de esta manera se puede prevalecer sin desinflarse en el intento. Entonces a esto me refiero con el aprendizaje integral. 

¿Qué es lo que implica ser una mujer que se dedica a más de un arte, como lo manejas

Implica darle su tiempo a cada arte con paciencia. La danza la practico desde que tengo 9 años, incluso es lo que me ayuda a estar aquí. Le da sentido a mi vida y ya es un idioma muy incorporado en mi cuerpo, por lo que aprender otras formas de danzas me es simple. No así el chinchin, que son dos acciones o más a la vez, hacer música y bailar al mismo tiempo, pero con un ritmo. Me es difícil, pero no imposible. El humor, respeto y amabilidad son mis aliados en mi aprendizaje. Después de tanto movimiento corporal, cuando quiero seguir creando en calma acudo a la artesanía. Y el yoga es mi estilo de vida. 

El ser humano por naturaleza muta, se transforma y cambia. Eso es lo lindo, porque hace de nuestras vidas una nutrición constante, donde el agua fluye para que siga viva o cristalina. Y para llegar al mar sigue un gran recorrido en un río donde este cambia sus formas. El agua estancada se pudre y se seca.  

A medida que uno crece nuestro arte se transforma y vamos descubriendo nuevos yoes. Lo cual implica gustos, cambios de visiones, dependiendo que te trae la experiencia o historia de vida. Un día puedo sentir un gusto inmenso por las aves, otro día amor por el mar, otros sacarles el rollo a los tambores, o caminar y subir montañas. Algunos gustos quedan y otros se van, pero ha sido maravilloso experimentarlo, pues también hay un dejo de ello.

Algunas personas incurren a otras artes cuando enferman; pierdes la voz, voy a tejer; no puedo danzar, voy a pintar; No tengo dedos, voy a cantar… como una fuerza interna que desea salir para materializarse. Ese es nuestro sagrado creador. 

¿Cuáles son tus próximos proyectos que se vienen a futuro?

Seguir haciendo docencia en danza y yoga. Crear obras multidisciplinarias para niñas y niños. Añoro entregar técnicas de danzas en escuelas, liceos o colegios. Para hacer encuentros interescolares de artes escénicas, y ojalá llevarlas a las calles en forma de carnavales. Preparar video danza en la localidad. Actualmente doy clases de danzas afrolatinoamericanas para mujeres, y ha sido enriquecedor el crecimiento personal con ello, invitar a más mujeres que se sumen a esta propuesta. Tengo en mente concretar algunos viajes de aprendizaje a Cuba y Salvador de Bahía. Y como chinchinera, ir más a las calles, y en un futuro más allá, viajar por el mundo con el chinchin.

¿Qué mensaje le darías a todas las mujeres que al igual que tú se dedican o quieren comenzar en un rubro del arte para preservar la memoria Chilena?

Ahora es cuando, siempre es un buen momento para iniciar en todo arte. Siguiendo sus convicciones y si sienten que faltan herramientas, acudir a quienes puedan entregarlo, como; profesoras, maestras, mentoras o autodidactas que llevan tiempo en el rubro. Que, como todas, dieron inicio en algún momento. Cuando uno entra en un mundo, descubre que hay más mundos dentro de este mismo. A veces nos encerramos con una sola idea, pero si me dices memoria chilena, se me viene la gran montaña que delimita este largo país; las aves, la flores, los valles, el mar, la lana, la greda, el krill, los oficios, etc. Si respiras y te sientes profundamente, das cabida a la creación de danzas, escritos, cantos, cuentos, historias, música, pinturas e infinidades de formas que, si en algún momento me basto de una, puedo acudir a otra. 

Desde muy chica me gustó Violeta Parra sin saber que era de San Carlos, y lo que más me gusta de ella, es que siguió su arte auténtico… ella misma, cantando la protesta, cantando su celebración, cantando la historia, adoleciendo en la arpillera, asemejando insectos con historias humanas… la curiosidad, ella se dio todos los permisos para seguir a su alma y dar materia a ello. 

Hubo un tiempo en que volví a perder sentido por lo cotidiano, y lo único que me hizo volver, fue viajar a distintas localidades siguiendo la danza y cada persona que me regaló un trocito de ellas con su enseñanza combinado con mi alma, es lo que comparto hoy en día. 

¿Qué siento y que quiero transmitir?, quizás no tenga sentido alguno, pero para nuestro corazón lo es todo. 

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