¿Qué es Venezuela?

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Últimamente los medios de comunicación y las redes sociales se llenaron sobre Venezuela y, en los años recientes entre su dictadura, la crisis humanitaria y económica sin precedentes que vive junto con el éxodo de 8 millones de personas se ha convertido en un tema recurrente en medios e incluso en debates políticos. Todos, al menos una vez, hemos interactuado con alguien que lo haya vivido. 

Por Daniela Quintero

La migración venezolana es la primera diáspora del mundo cuya causa no es una guerra, los millones de venezolanos que hoy se encuentran regados por el mundo tuvieron que salir todos por diferentes motivos que siempre van relacionados con la crisis económica o por un hilo político. Pero alguna vez te preguntaste, ¿cómo debe ser estar de ese lado; pasar de tenerlo todo a abandonar lo poco que te queda, tu familia, tus amigos y el único lugar que conociste toda tu vida.?

Venezuela no siempre fue un país en la miseria, en realidad, fue todo lo contrario. 

El país tropical que se encuentra ubicado en el norte de Sudamérica, ocupa el séptimo lugar en la lista global de países con mayor cantidad de especies y es que los 916.445 km² que lo conforman están llenos de diversidad: desde el nacimiento de la Cordillera de los Andes hasta el Amazonas, pasando por dunas y playas paradisíacas. Es un país lleno de recursos naturales donde su principal reconocimiento es tener las reservas de petróleo más grandes del mundo.

Este “paraíso terrenal”, como lo denominó Cristóbal Colón al llegar a sus costas, ha llamado la atención desde la época colonial y se presume que su nombre deriva de ahí: Venezuela o “pequeña Venecia”, como se podría traducir la comparación que hicieron los colonos al ver los “palafitos” (casas tradicionales indígenas que se construyen sobre el agua). 

Cuando creces en un país tropical, te da curiosidad las 4 estaciones. El invierno en Venezuela es la temporada de lluvia, mientras que la sequía se traduce al verano; la primavera siempre está presente con sus Apamates y Araguaney que muestran sus flores de colores mientras que el otoño es un poco más difícil de encontrar. El fútbol no es tan popular como en otros lugares del continente, pero destaca el béisbol y su música que suele tener retumbes de tambor. 

Hablando de música este es un lenguaje muy diverso en el país: desde el occidente podemos encontrar las gaitas, tipicas de diciembre; pasando por los llanos donde encontramos las canciones patrias del país con su música llanera; llegando hasta el oriente que se destaca por los tambores o el calipso, géneros que reciben inspiración de diferentes culturas como las africanas y las europeas, culturas que tienen mucha influencia en el país. Ambas desde épocas coloniales, pero además la segunda tuvo un auge durante las primeras décadas del siglo XX cuando Venezuela recibió a miles de migrantes europeos que escapaban de la guerra.

Muchos venezolanos no pensamos que tendríamos que emigrar forzosamente ni que en algún momento nuestra nacionalidad sería algo mal visto por los vecinos de la región. Muchos nos alegramos de ver nuestra cultura regandose por el mundo y ver a aquellos compatriotas que dejan el nombre de nuestro país en alto. Algunos se ven avergonzados por su procedencia, especialmente en aquellos países donde ser de Venezuela se volvió sinónimo de delincuencia, pero algo que compartimos todos es el amor a nuestra patria, en menor o mayor medida. 

Hoy, todos extrañamos Venezuela, y todos tenemos a algún conocido, amigo o familiar que sigue allá y que en este momento siente miedo por lo que la represión impuesta por la dictadura puede hacerles. Ese miedo se traslada a nosotros, los que no quisimos irnos, los que en algún momento soñamos en crecer con los amigos del colegio e ir a la universidad pública, en llevar una vida normal allá. 

Lo más triste de vivir en dictadura es que todos tenemos miedo: los que están adentro deben lidiar con las consecuencias de buscar libertad y los que estamos afuera tenemos que enfrentar la idea de perder a un ser querido que no piensa como las fuerzas represoras. No son días fáciles para aquellos que forman parte de la comunidad venezolana, ni para quienes hoy todavía habitan sus tierras ni para quienes tuvimos que salir. 

Muchas veces el odio suele ser más fuerte que la empatía, pero nos toma pocos segundos pensar en cómo se debe estar sintiendo ese migrante que no quería migrar y cuyo país hoy vive la incertidumbre de si logrará recuperar la democracia o no. Venezuela es mucho más que lo que hemos conocido en los últimos 25 años, es los paisajes que han sido destruidos, las familias que han sido separadas, el arte que no puede ser expresado sin ser reprimido, los estudiantes que no logran graduarse, los migrantes que no quieren ser migrantes. Por primera vez en mucho tiempo hemos recuperado la esperanza de poder ser libres, y aunque no es un camino fácil muchos seguimos con la mente y el corazón allá.

Tal vez no sabes mucho sobre Venezuela, tal vez apenas conoces lo que acabas de leer, tal vez decidiste ignorar las noticias que hablan de su situación porque no lo entendías, pero lo que te puedo decir es que el venezolano que no está hoy en su país probablemente se está sintiendo más solo que en todos los años que lleva viviendo en tu país. Tal vez no puedas hacer nada por ellos, pero te aseguro que el ser empático valdrá mucho más que cualquier otra ayuda.

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