Día de la Alfabetización

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Primero fue la internet, después se convirtió en la brecha

Por Pilar Domínguez

Cada año el 8 de septiembre se celebra el Día de la Alfabetización para recordar su importancia como factor de dignidad y de derecho humano. Internet, un símbolo de libertad, interacción y participación, ha sido el catalizador de una modernización que debería generar nuevas oportunidades en una sociedad donde las tecnologías son fundamentales. Resulta casi inaudito considerar que se determine por dos características que profundizan tanto la brecha digital: Las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TICs) necesitan, por un lado, de recursos económicos e infraestructura para subsistir; a su vez, las nuevas herramientas requieren conocimientos y posibilidades para un uso adecuado.

Pero, ¿quiénes realmente disponen de los medios y son hábiles para manejarlos? Y cuando ambas dificultades se entrelazan, ¿cómo podemos asegurar una educación inclusiva y de calidad?

El temor al acecho

Reconocer las desigualdades en el acceso y uso de las TICs es el primer paso para poder reflexionar sobre su impacto social. La brecha digital no es sino una vertiente más de la social y económica que envuelve a países, naciones, comunidades, grupos sociales e individuos. “En realidad, Internet amplifica la brecha social más vieja de la historia: el nivel de educación.”, expresó el sociólogo español, Manuel Castells, uno de los intelectuales que con mayor sensibilidad y precisión han explicado las relaciones entre la web y las sociedades actuales. Alimentarla seguramente agudizará las otras brechas, puesto que la información es un recurso, si no “EL recurso” dentro de la Sociedad de la Información.

La pandemia aceleró la digitalización y expuso más que nunca la diferencia en el acceso a herramientas indispensables en la actualidad. La sociedad se apoyó entonces en las nuevas tecnologías para continuar con la educación de los niños y los jóvenes, pero el acceso a estas tecnologías nunca fue igual para todos, y esto provocó aún más desigualdades.

Según CEPALSTAT, la base de datos y publicaciones estadísticas de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) – organismo dependiente de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) -, en 2022, el porcentaje de personas en América Latina (promedio ponderado) que no tuvieron acceso a internet en el hogar alcanzó a 25,2% en las áreas urbanas y al 64,2% en las áreas rurales.

Imagina no entender cómo se usa un teclado, no saber buscar información sobre tu artista favorito, no poder comunicarte con tu familiar que vive a kilómetros, no realizar compras en línea y miles de ejemplos cotidianos que te excluyen a diario del accionar social actual. ¿Cómo se supone que sobreviva al mercado laboral y, por sobre todas las cosas, pueda elegir la vida que uno quiere?

Revolucionando la alfabetización
Una manera de limitar el alcance de la brecha que nos ocupa es mediante la enseñanza y la capacitación de las personas, algo que dentro de un mundo en constante cambio debe conllevar un aprendizaje continuo a lo largo de toda la vida.

A este particular se refieren las nuevas alfabetizaciones informacionales: crear personas autónomas, capaces de analizar la información, de escoger entre ella, de valorarla y de utilizarla, bien para crear nuevos contenidos, o bien para desarrollar de la mejor manera posible su trabajo o su ocio.

La alfabetización digital no consiste sólo en utilizar la tecnología, sino en entender correctamente los procesos digitales y los cambios que implican, para ser productivos y eficientes. Es comprender, interpretar, crear y comunicar en un mundo digitalizado cada vez más cambiante, desbordante en datos e información y constantemente en cambio.

Entonces, ya no solo es necesario saber leer y escribir; y no solo depende del acceso a la infraestructura, sino también de la habilidad, condicionada por el contexto, la educación y la cultura. Una persona con las nuevas competencias básicas, puede lograr su independencia económica y ser altamente competitiva dentro de la realidad actual. Sin embargo, aún queda un largo camino por recorrer antes de poder celebrar este nuevo proceso de aprendizaje: el sendero de la igualdad.

La alfabetización es un derecho humano. Pero, teniendo en cuenta que una de sus características es el ser universal e inalienable, es decir, no puede ser arrebatado a otra persona, ¿realmente lo es?, sobre todo cuando los gobiernos son quienes deben cumplir con el deber de respetarlos y garantizarlos, para todos por igual.Es por esto que el artículo fue escrito en la conmemoración del Día Internacional de la Alfabetización; con el objetivo de concientizar sobre la carencia de capacidades en lectoescritura y las desigualdades de acceso durante esta era digital innovadora, pero tortuosa que nos toca vivir.

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