Crítica de cine
Por Danielle June
Una de las primeras cosas que hacemos al encontrarnos en una situación de soledad emocional es querer recalcar, acentuar y enfatizar ese sentimiento de desamparo y falta de afecto correspondido. Escuchamos música triste, leemos novelas de desamor y, por supuesto, queremos ver una buena trama romántica plasmada en la pantalla. Encontrar una buena o mala película no es el problema en sí, porque en realidad no importa tanto. Lo que queremos es sentir, aunque sea por un breve periodo de tiempo, esos destellos idealizados de emociones prefabricadas.
Esta película llegó a mí por una recomendación que me hizo una amiga. Cuando me la mostró, reconocí a los actores protagonistas, dado que ambos fueron del grupo de rostros más destacados de los últimos años. Sydney Sweeney, por su rol y gran presencia en la serie Euphoria y Glen Powell, por su breve pero memorable aparición en Top Gun: Maverick.
La historia es sencilla y recurrente, pero entremos en Anyone But You (Cualquiera menos tú).
Luego de un primer encuentro encantador, en el que Ben ayuda a Bea a salir de un dilema, ambos tienen una increíble primera cita. Sin embargo, luego de un malentendido, toda esa química y atracción se transforma en un desprecio mutuo que ninguno de los dos siquiera imaginó que existiría en un comienzo. Tiempo después y con el destino en su contra, ambos se vuelven a reencontrar gracias a que la mejor amiga de Ben y la hermana de Bea contraerán matrimonio en Australia, por lo que ambos protagonistas fingirán llevarse bien y actuar como una pareja para sobrellevar los problemas que surgirán durante el viaje.
Afortunadamente la película sabe lo que es. Entiende lo que puede o no entregar y esas cartas las juega con mucha astucia y una gracia simple, pero no fácil de lograr. La obra tiene notoriamente definido su público objetivo. Entramos en un ambiente adulto juvenil, específicamente en un entorno blanco estadounidense, el cual encuentra su paralelo con las clases acomodadas latinoamericanas. Los personajes tienen su vida resuelta a una corta edad y las preocupaciones no trascienden más allá de tener que encontrar pareja para consumar el matrimonio o encontrar el outfit adecuado para el fin de semana. Pero sabemos que la vida es mucho más que eso, ¿no?
La película sabe que Bea es el estereotipo femenino de este modelo de comedias románticas, pero sabe jugar muy bien con ello. La sitúa en un punto coyuntural, donde acaba de romper con su prometido de toda la vida y está atravesando una crisis vocacional en la que llega a la conclusión de no querer ser “una abogada más de las películas románticas”. Venturosamente y como añadidura, la película tiene un ritmo rápido que congenia muy bien con el humor extremadamente absurdo en ocasiones, correspondiente a su ADN cinematográfico y, lo mejor de todo, es que la película logra tener gracia debido a que sus protagonistas entienden la química entre ellos y su relación y aproximación a la comedia.
Reencontrarse de vez en cuando con los sentimientos a los que rara vez hacemos frente puede ser, como mínimo, difícil o doloroso. Sin embargo, es pertinente hacerlo, y el cine y el arte están ahí para ayudarnos siempre que se lo permitamos.
Puedes encontrar esta película en Max, Apple TV y Amazon Prime Video.


Deja una respuesta