¡ARTE, ARTE, ARTE!

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Por Martina Brusa

Este artículo surge de una situación cotidiana que me interpelo tanto que me llevó a presentarles este tema. Una mañana me encontraba pintando junto a los niños que cuido hace unos años, son una nena y un varón. Cuando el mayor me mostró su dibujo le hice un comentario sobre la envidia que tendría el señor Picasso si viera su obra.

Pero en cuanto la pequeña me mostró su dibujo, la felicité, pero no pude compararla con una artista sin pensar largo y tendido. Por supuesto que quien me tendió una mano fue la grandiosa Frida Kahlo. ¿Quién sino…? Realmente, ¿quién sino?

Desde ese momento no pude dejar de pensar en la cantidad de nombres de artistas hombres que se me venían a la cabeza. Miró, Picasso, Miguel Ángelo, Dalí o Leonardo da Vinci.  Pero cuando pensaba en obras de mujeres solo se me venían a la mente obras de arte en que estas eran representadas, pero no obras de arte que tuvieran la pincelada y firma de una artista.

Esto me hizo pensar en que quizás no existieron mujeres pintoras o escultoras en la historia del arte. Lo cual yo misma me negué a creer y que, tras investigar algunos estudios, estos me dieron la razón ¡Spoiler alert! Ellas siempre estuvieron ahí.

Estereotipos sobre el lienzo

Si entendemos que el arte es un instrumento con el que los humanos interpretamos lo real y plasmamos lo imaginado ya sea desde lo lingüístico, sonoro o plástico, comprenderemos que el arte es el reflejo de la cultura humana.

Es por el arte que conocemos y entendemos formas y modos de vida de siglos pasados, pero es el arte del pasado quien explica la identidad y la cultura del hoy.

En la historia del arte, como la universal, se refleja el dominio del hombre blanco y que fue un instrumento de construcción de estereotipos y de representaciones de la mujer que aún persisten en la contemporaneidad. Siempre se pensó a la mujer como la musa, representadas como diosas de fertilidad, santas o pecadoras y como objeto de deseo masculino, cumpliendo el ideal de belleza y juventud. 

Gracias a la tecnología actual, sabemos que algunas de las obras atribuidas a pintores o escultores varones fueron en realidad hechas por mujeres que debían utilizar el nombre de sus familiares masculinos; mujeres que aprovecharon el arte para dar su punto de vista a temas con sesgos de género. No es hasta la Edad Media o siglo X, que se encontró la primera expresión artística realizada por una mujer, aparece en un libro realizado por una monja y un monje. En el siglo XVII, Artemisa Lomi Gentileschi fue la primera mujer en lograr ser miembro de la Accademia delle arti del disegno de Florencia.

Pintura de una figura femenina en una composición dramática, cubierta con una vestimenta blanca y roja, reflejando un estado de angustia o sufrimiento, con un fondo oscuro que resalta su expresión emocional.

»María Magdalena en éxtasis» – Artemisa Gentileschi (1620/1625)

Entrando en el siglo XIX se destacan 4 mujeres de primer nivel que formaron parte del Impresionismo: Berthe Morisot, Mary Cassat, Marie Bracquemond y la escultora Camille Claudel. Algunas lograron incluso trabajar con reyes o autoridades del gobierno, como también ser reconocidas por artistas de renombre. Pero la sociedad no aceptaba que el arte fuera un trabajo digno para mujeres.El siglo XX tampoco dio lugar a los nombres femeninos a excepción de Frida Khalo, Georgia O’Keefe, Berthe Moristot, Sonia Delaunay o Tamara de Lempicka quienes se hicieron conocidas porque lograron destacar con su arte traspasando las barreras de género.

Pintura de un jardín vibrante con flores de diferentes colores, mostrando una representación luminosa y casi etérea de la naturaleza.

«El jardín en Bougival» – Berthe Morisot (1884)

Los colores de la resistencia

Mientras tanto, en el lado latinoamericano, la libertad y la riqueza cultural permitieron que las manifestaciones artísticas sean más amplias y diversas; logrando que más mujeres puedan explotar su creatividad y obteniendo reconocimiento por la calidad y los mensajes que transmiten sus trabajos.

Tarsila do Amaral es considerada como la artista más importante del siglo XX, destacando por sus pinturas con formas planas, espacios fracturados y cuerpos distorsionados. En sus obras se reflejan escenas vibrantes de la vida cotidiana en Brasil, así como poderosos cuerpos femeninos. Inspiró el movimiento “Antropofagia” de Brasil, llevando a que los artistas del país definan un nuevo estilo y formen su identidad contemporánea. 

Una pintura que representa dos figuras humanas de forma abstracta sentadas entre plantas verdes, con un sol amarillo al fondo.

«Antropofagia» – Tarsila Do Amaral (1929)

Mónica Mayer desde México desplego su activismo artístico y feminista al oír que se cuestionaba su creatividad, así creo una de sus obras interactivas más donde el público debía terminar la frase: “Como mujer, lo que más detesto de esta ciudad es…”. Era una burla a las ideas tradicionales de lo que debería ser la normalidad sexual.

En el mismo camino se encuentra la venezolana Marisol Escobar, quien a través de esculturas lúdicas y satíricas representaba temas personales y políticos, fue la precursora del arte pop y del naciente movimiento de arte feminista. 


Desde Argentina, la artista Marta Minujín destacó en la región por sus llamativas obras dentro del Pop Art, sus esculturas son de felpa y brillantes ambientes de neón que incorporan la participación activa y el contacto físico, alentando a los espectadores a dejar sus inhibiciones y a sumergirse en el mar de cojines.  

Una escultura colorida y abstracta con telas de rayas brillantes en un fondo rojo, con una persona observando en la parte inferior derecha de la imagen.

«Conceptos entrelazados» – Marta Minujin (2021)

Del otro lado de la cordillera, Paz Errazuriz documentó a las comunidades marginadas a través de la fotografía. La artista chilena se arriesgó a adentrarse a lugares donde las mujeres no tenían acceso y pudo retratar la intimidad y opresión de la minoría sometida durante la dictadura de Pinochet en la década de 1970.

Carmen Herrera, Beatriz González y Zilia Sánchez son otras de las grandes representantes latinoamericanas que destacaron en la disciplina y brindaron innovaciones de estilos e interpretaciones de la vida.

Bocetando una conclusión...

Me encantaría que el tiempo y el artículo pudieran ser lo suficientemente extensos como para poder nombrar y conocer la historia de todas las artistas que pavimentaron el camino de las generaciones actuales y que fueron precursoras de estilos contemporáneos.

Mujeres y artistas que lograron ocupar un lugar exclusivo para algunos privilegiados y marcar tendencias con sus capacidades en la innovación y creación de obras artísticas. Además, utilizaron la disciplina como instrumento de lucha por la igualdad, para visibilizar y difundir la diversidad de perspectivas.

Como consecuencia, en las últimas décadas hubo un aumento en el reconocimiento de la importancia de las artistas femeninas en la historia del arte. Museos y galerías del mundo han realizado exposiciones para promover la igualdad de oportunidades en el campo artístico.

¡Ahora sí! Estoy lista para poder acompañar a los pequeños que cuido a crear nuevas obras de arte que sumen colores y experiencias al mundo del arte y, quien dice, en un futuro verlos llenar museos y galerías con sus dibujos de unicornios coloridos y dinosaurios robóticos.

PD: Así como estas artistas que marcaron la historia del arte y los pequeños que cuido, también los aliento a ustedes a utilizar el arte como herramienta de expresión y empoderamiento.

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