La política argentina en clave musical
Por Dolores Domínguez
Hace mucho tiempo que la política dejó de tener esa imagen de hombres (blancos) de traje y corbata que, con total seriedad, pronuncian largos y complejos discursos en la plaza pública o en los Parlamentos. A ver, no estoy diciendo que todos estos elementos se hayan extinguido definitivamente, sino que mutaron junto con los cambios tecnológicos y sociales, así es como tenemos a muchos representantes bailando en Tik Tok. Un excelente caso de evolución darwiniana.

Por más cringe que nos causen estas acciones, hay una verdad que se asoma (algo avergonzada): los políticos necesitan del pueblo para ocupar sus cargos y, para cumplir con la meta, acuden a diferentes estrategias de posicionamiento que buscan crear empatía y cercanía con los votantes. Después de todo, la política nunca es ajena a la ciudadanía…
…Aunque a veces puede ser sorda a sus necesidades. Sin embargo, esa sordera no afecta para nada a la conexión histórica que hay entre la política y la música. Desde políticos que usan canciones ajenas o jingles propios para sus campañas, pasando por cantantes que se niegan a prestar sus creaciones a los candidatos hasta otros que directamente toman la lapicera y entonan críticas, anhelos o apoyos sobre el mundo público.
»Lo que escribo no es ninguna novedad»…
…puesto que sobran los casos que lo respaldan y muchos de ellos abundan durante las últimas dictaduras militares de Latinoamérica. La música – como construcción social – no es remota a la realidad; no sólo es un cable de desconexión y entretenimiento.
Un ejemplo reciente es el caso de la cantante argentina Lali Espósito que, desde hace más de un año, representa uno de los antagonistas con nombre y apellido contra los que apunta el Presidente Javier Milei. La historia comenzó cuando en agosto del 2023, luego de que se realizaran las elecciones nacionales primarias, la artista twitteara “Que peligroso.
Que triste” tras conocerse que Milei llevaba la delantera. Más tarde, el Jefe de Estado la llamó “Lali Depósito”, con lo que buscaba denunciar sus presentaciones gratuitas financiadas por diferentes municipios del país. A eso le siguieron posteos creados con IA de la cantante con bolsos de dinero en sus manos, todo ya contando con la investidura y el poder presidencial.
A finales de septiembre de este año, Lali decidió hablar a través de su música y que la audiencia descifrara el mensaje. Con el single titulado Fanático, trata de forma irónica los variopintos y continuos señalamientos del Presidente y compañía, retrucando que las críticas constantes reflejan una obsesión secreta con su persona:
Se compró mi perfume para ponerse mi olor
Y su mayor fantasía es un día ser yo
Si preguntan por mi video, dice que no lo vio
Y se pone Disciplina para entrar en calor
Aunque la canción por sí sola no manifiesta una ideología ni habla del poder y las instituciones gubernamentales, su contenido político reside en otro lado: en primer lugar, porque es el resultado de un contexto sociopolítico mayor, en el que el actual Presidente es un ávido defensor de la libertad económica y entiende a las intervenciones estatales en este campo como totalmente inútiles y torpes, a la vez que apunta al déficit cero, por lo que los recortes financieros están afectando a las instituciones culturales.
Como todo discurso político, requiere de la construcción de diferentes figuras enemigas para fundamentar sus ideas y, en este caso, Lali es una de ellas.
En segundo lugar, lo haya querido o no, la artista creó una canción que representa, para algunas de las personas que se oponen a la gestión de Milei, una melodía que les otorga unidad, que los aglomera bajo una misma identidad: se apropian de las letras como elemento de protesta y encuentran en ellas un momento para reavivar la cosmovisión que hoy ven atropellada.
De hecho, en octubre, un grupo de estudiantes de la Universidad de las Artes se manifestó en una estación ferroviaria de Buenos Aires bailando Fanático.
Por último, también podemos señalar que la elección del género es otro canal para comunicar el mensaje. El pop-rock que le da la base a la canción no es al azar, considerando que el rock históricamente funcionó como vía de protesta y disconformidad contra los órdenes establecidos. Por otro lado, el mismo Presidente Milei es amante del género y tuvo una banda tributo a los Rolling Stones en su juventud.
Aunque este lanzamiento no implique una producción contracultural por sí misma, es decir, a pesar de que no porte un sentido revolucionario, de que siga participando del mainstream y de que parta de una experiencia individual, igualmente existe un gesto político tácito en la letra pero explícito en otros lugares como el videoclip (donde uno de los actores recuerda a Milei) que saca a Lali de la pasividad con respecto a la realidad y hace que – en cierta medida – participe de su transformación (Herrera Ortega, 2015).
Fanático no pretende salvar nada, pero alimenta a una porción de jóvenes empachados por las canciones creadas sólo para el goce estético y que están hambrientos de producciones neonatas que le hablen de sus tiempos.
REFERENCIAS
- Durand Baquero, P. (2010). La música en la construcción de la identidad política. Dialéctica: Revista de investigación, (26), 116-124.
- Herrera Ortega, S. (2015). La canción política en Sergio Ortega: Ética y estética en la construcción de identidades narrativas (1960-1980) [Tesis de Doctorado, Pontificia Universidad Católica Argentina Santa María de los Buenos Aires]. Repositorio Institucional de la Universidad.
- Universidad Pedagógica Nacional. (10 de Noviembre de 2020). La música debe pensarse y visibilizarse como tarea política.


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