Impulsando y profundizando el quebrado universo de Gotham
Por Roberto Benavente @critico.pobre
Dos años han pasado desde el estreno de “The Batman”, película que puso en movimiento una nueva encarnación del murciélago bajo la dirección de Matt Reeves y con Robert Pattinson en el rol titular. Atrás quedó Batfleck, ahora era el turno de Batinson. Pero en esta oportunidad el relato comiquero-cinematográfico estaría marcado por un Batman errático, que se encuentra en plena etapa de aprendizaje, de hecho, recién es su segundo año como el vigilante de Gotham o Ciudad Gótica, como prefiera llamarla.

A partir de esto se presentó una serie de posibilidades por explorar y no solamente para el Encapotado o Bruce Wayne en su dualidad, sino que una galería de personajes ya comenzaba a dar sus primeros pasos, entre ellos destaca Oswald “Oz” Cobb más conocido como “El Pingüino”, interpretado por un sobresaliente Collin Farrell (oculto bajo una increíble labor de maquillaje).
Oz es una figura menor al servicio de alguien más, está lejos de ser el villano consagrado que responde a su emblemático apodo en las páginas de un comic, pero el peso de su presencia tiene el peso suficiente como para provocar interés en la audiencia y spoilers, hacia el final de la película nos queda claro que será una figura más importante en el futuro. Es a partir de esta promesa que la serie “The Penguin”, comienza a trazar astutamente sus líneas argumentales.
Específicamente y en términos simples, la sinopsis oficial dice lo siguiente:
“Ambientada una semana después de los acontecimientos de The Batman (2022), la serie explora el ascenso al poder de Oswald «Oz» Cobb / El Pingüino en el inframundo criminal de Gotham City.”
Recapitulemos los hechos puntuales, junto a la inundación de Gotham también se generó un vacío de poder a raíz de la muerte de Carmine Falcone (John Torturro), que provocaría una disputa entre familias, facciones, mafias, etc. Este es el punto de partida de la batalla criminal, espacio en el que alguien como Oz también quiere su tajada o mucho más que esto; busca coronarse como el rey del hampa.
De esta forma, nuestro personaje principal comienza a recorrer un camino en que salen a relucir todas sus artimañas o talentos de ambigua moral que le permitan lograr su objetivo, aunque nadie de un peso por él. Lo antes descrito también define el tono de la propuesta, al estar altamente influenciada por relatos de gangsters ambiciosos que quieren escalar en su mundo y por lo mismo elementos como la violencia o las traiciones, están en el ADN de la serie.
Es imposible no recordar el auge de Tony Montana o la impronta de Tony Soprano, personaje con el que Oz ha sido comparado en más de una ocasión, porque las señales están ahí. Pero El Pingüino no busca replicar. Es cierto que bebe de grandes referentes del género y no se puede negar o escapar a esto, pero su intención es otra: alimentar a Gotham con otros puntos de vista.
Consideremos que acá Gotham es un personaje más dentro de este universo, que está vivo y respira pese a su eterna pudrición. Hay una determinación del ambiente por atrapar a los ciudadanos en una atmósfera asfixiante, oscura e incluso desesperanzadora pero también atractiva, porque a pesar de esta esencia negativa tanto Oz como Batman son capaces de encontrar un objetivo a perseguir. Ciudad Gótica ejerce una presión sobre estos personajes, aunque la manera en que cada uno lidia con ese peso impuesto, marca la diferencia.
En esa capacidad pesimista es que Gotham logra dar a luz un nuevo personaje para la serie, me refiero a la hija de Carmine (interpretado por Mark Strong en esta oportunidad): Sofia Falcone, encarnada por una brillante Cristin Milioti. Milioti derrocha un talento increíble en sus escenas y en más de una ocasión logra robarse episodios completos de la serie, haciendo eco de su talento.
Jamás se ve opacada por lo que hace Farrell, es más logran un balance que está a la altura de sus complejos personajes. Como rival, Sofia es astuta al punto de alterar el plan de Oz, pero su historia también tiene ese giro oscuro e inherente a los habitantes de Ciudad Gótica.

Otra cara nueva es Victor Aguilar (Rhenzy Feliz), un individuo que llega a estar bajo el alero del Pingüino y que se ve insertado en todo este bajo mundo criminal, presentando a la vez una nueva faceta de Oz que antes no había sido vista. Finalmente, la dinámica más importante o trascendental de la serie está dada por Francis Cobb, la madre de Oswald a quien Deirdre O’Connell le da vida de forma magistral.
A lo largo de ocho episodios, The Penguin mira hacia adelante, expande el universo e impulsa su movimiento. Pero en el fondo, también hay una dimensión que mira hacia atrás, estudiando a sus personajes y que, en el caso de Oz, no fue explorada en la película The Batman. De Oz sabíamos poco, por lo que abordar su psiquis se alzó como un escenario ideal para la serie.
Lo anterior puede ser considerado un ejercicio narrativo innecesario para algunos, en especial para los que preferían mantener el misterio en torno al personaje, pero debo confesar que el balance final es absolutamente positivo.
La serie justifica totalmente su existencia, se diferencia de otras producciones comiqueras de la competencia que responden a un universo de mayor escala, porque aquí se mantiene la intimidad de su argumento y al mismo tiempo le van otorgando mayor volumen a personajes ya conocidos o caras nuevas.
De esta forma se abraza una identidad propia, capaz de superar la enorme sombra que puede proyectar un personaje como Batman.
Todo lo anterior también es logrado gracias a la relevancia que adquiere El Pingüino en términos de construcción y factura, está escrita de maravilla, se ve bien, está bien actuada, etc.
La componen una gran cantidad de elementos técnicos o valores de producción que elevan, incluso más, la calidad de lo que estamos viendo y es ahí donde se nota demasiado el sello de garantía que HBO les imprime a sus producciones.
En fin, El Pingüino merece ser vista ya que es sin duda una de las grandes series del 2024. Ahora solamente queda esperar por “The Batman – Part II”, para ver cómo la secuela abordará las consecuencias del arco argumental de Oz y el cara a cara que tendrá con Batman.


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