El periodismo influenciado por la ficción
¿Alguna vez te imaginaste en un trabajo donde caminas por las calles de Nueva York con un outfit estratégicamente elegido de un clóset soñado, café en mano, mientras suena una canción como “Suddenly I See” o “This Will Be”? ¿Con destino a un lujoso escritorio para pensar en las últimas colecciones de alta costura, lo nuevo en cultura pop o escribir una columna sobre tus relaciones fallidas?
Creo que muchas lo soñamos, sobre todo después de ver una buena romcom. Y si lo pensamos bien, ¿qué tienen en común las protagonistas de El diablo viste a la moda, Si yo tuviera 30 o Cómo perder a un hombre en 10 días?
Además de ser inolvidables íconos del cine romántico y referentes de moda, todas se dedican a las comunicaciones: ya sea periodismo, publicidad, relaciones públicas, etc.
Pero, ¿dónde está lo idílico, romántico y aspiracional en estos trabajos, para ser múltiples veces plasmado en estas películas?

Como estudiante de Periodismo, debo admitir que fui levemente influenciada por mi fanatismo por estas obras al escoger mi carrera.
Pero no quiero decir completamente, para que mi vocación no sea catalogada como “superficial” o “tonta”. Sin embargo, reconozco que crecer viendo estas películas despertó mi interés.
¿Y cómo no?
Si aquellas mujeres lucían tan seguras de sí mismas y glamurosas, con altas dosis de cafeína en el cuerpo, zapatos altos y las narices metidas en revistas. Emma Specter, en su artículo “How Did Journalism Become the It-Career for Rom-Com Protagonists?” publicado en Vogue, afirma:
“Una parte no insignificante de los protagonistas de estas comedias románticas eran exactamente el tipo de periodistas de pelo brillante y espectáculo por los que a veces me sentía como una mierda no ser, sus carreras constantemente telegrafiadas como Grandes, Importantes y Elegantes.”
La periodista recalca la representación poco realista de un trabajo sin el clóset de ensueño, sin el glamur o incluso sin un buen sueldo, cayendo constantemente en lo que ella denomina como el estereotipo de la “chica periodista sexy”, desarrollado con el auge de las comedias románticas en las décadas de los 90 y 2000.
Haciendo un poco de historia, una de las primeras películas que popularizó esta imagen fue His Girl Friday (1940), aunque no podemos dejar de responsabilizar a Carrie Bradshaw en Sex and the City (1998), quien también consolidó esta idea. Ambas mostraban a mujeres muy dedicadas a su vida laboral, que de cierta forma convergía con su vida amorosa. Su origen es un tanto difuso e incierto, tal como sus razones.
Mediante el análisis…
Podríamos determinar que un factor clave en el incremento de escritoras o reporteras en las romcoms podría ser que un trabajo en el área comunicacional revela mucho sobre los personajes sin mayor esfuerzo.
- Sus empleos se basan en el estudio, el análisis crítico y la discusión de lo que sucede a su alrededor, con una personalidad generalmente extrovertida, vivaz y creativa. Todo esto facilita su desarrollo como personajes y también el de su historia de amor.
- Si bien muchas de estas películas pueden tocar temas más densos, como El diablo viste a la moda, donde se hace mayor énfasis en el trabajo y las ambiciones de Andrea —haciendo que su historia de amor pase a segundo plano como consecuencia de sus decisiones laborales—, otras como Cómo perder a un hombre en 10 días utilizan muy bien el trabajo de ambos protagonistas.
- Si Andy no hubiera sido escritora en Composure, su destino con Ben nunca habría coincidido. Lastimosamente, a diferencia de la anterior, los deseos de Andy como escritora —que quería dejar los tópicos superficiales— no tienen mucho protagonismo, ni siquiera tienen desenlace. ¡Si me dieran una moneda por cada vez que una mujer rechaza una oportunidad laboral por un hombre, sería rica!

Y así podemos seguir con una enorme lista:
Jamás besada, Sintonía de amor, Si yo tuviera 30, Cuando Harry conoció a Sally, Set It Up, entre muchas otras. Si bien no son las representaciones más fidedignas de un comunicador, es interesante pensar en estos patrones repetidos dentro de un género tan acogedor, divertido y nostálgico como las romcoms.
Y quién sabe, quizás estas películas fueron la cuna de muchos futuros periodistas o publicistas en busca del trabajo soñado, que incluya chaquetas de cuero, pantalones a la cadera, la gran ciudad… y encontrar casualmente el amor.


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