La mente detrás de una narradora

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¿Cómo escribe Taylor Swift? 

Por Sofía Briones

“Sigue siendo un misterio para mí, incluso después de tantos años escribiendo canciones. Empecé canciones y terminé canciones de mil maneras distintas, pasaron por un montón de procesos. Algunas salieron rápido, otras llevaron tiempo. Algunas nacieron de mi vida, otras de la mitología, de fábulas, de libros, de películas, de personajes, de advertencias, de lecciones. Y nunca pasan exactamente de la misma forma. Y aún no entiendo como funciona” 

Luego de ser nombrada por el New York Times como una de las mejores 30 compositoras vivas, Taylor Swift reveló, en una entrevista con el mismo medio, detalles sobre su proceso creativo. 30 minutos que dejan ver a la artista detrás del rol de showgirl. Aquella que escribe y compone, mostrándose creativa y vulnerable. 

Retrato de una mujer con cabello largo y rubio, usando un suéter azul y pintalabios rojo, mirando hacia la cámara con una expresión pensativa.

El nombre de Taylor Swift ya no es desconocido para nadie. En los últimos años, su carrera se ha catapultado en lo que podríamos considerar un fenómeno cultural. Pero detrás de un éxito evidente, se esconde algo de lo que pocos son conscientes: es una contadora de historias. Y es que gran parte de su conexión con tantos oyentes se debe a su lado más confesional. Aquello que surge en un proceso complejo, en donde la palabra y la música se mezclan en una catarsis emocional. 

Ya sea desde la literatura o la vida misma, Taylor Swift logra enmarcar vivencias colectivas a través del arte. Desde su debut hasta “The life of a showgirl”, su puño y letra han sido los protagonistas. Y como la inspiración no es algo que surja desde lugares remotos, Taylor explica el camino para escribir una buena canción. 

“Tengo una sensación muy fuerte de que cuando eres joven, sientes todo con una intensidad y con un nivel de detalle enorme. Hay algo muy específico entre los diecisiete y los veintidós años. Estás deseando, buscando, intentando agarrar algo, pero nunca lo terminas de sostener. La atención de alguien, el amor de alguien, el compromiso de alguien.”

Una persona con cabello rizado y recogido, vistiendo un abrigo rosa brillante y gafas de sol decoradas, sostiene un cóctel con una rodaja de piña en una mano y hace un gesto con la otra, frente a un fondo verde.

Una de las críticas apuntadas hacia Taylor Swift es “¿Por qué escribir sobre los 19 estando en tus 36?”. Taylor se refiere a este “nivel de detalle” que experimentamos en las etapas más intensas de nuestra vida, como un recurso que sigue utilizando al momento de describir emociones. En una edad en donde todo se siente el doble, prestamos más atención a las particularidades de los recuerdos. 

La minuciosidad siempre ha sido clave en la escritura de la compositora, su grado de precisión al retratar objetos, ambientes o espacios le dan mayor peso a la atmósfera que crea. Con un storytelling casi literario que nos permite traducir las palabras en imágenes mentales. Al ficcionalizar su vida, habla de este proceso cómo pintar un cuadro o montar una escena, es capaz de narrativizar las dinámicas entre personas o la complejidad del sentir. 

En cuanto a la raíz de sus inspiraciones, se encuentran los aspectos estructurales del Folk o el Country. Utiliza Plot Twist que dan vuelta el relato, con un remate final que sugiere una multiplicidad de narradores o perspectivas de una misma situación. Un claro ejemplo de esto es su “And then it was bought by me” en la canción “The last great american dynasty” que cuenta la historia de la antigua dueña de su casa, en la playa de Rhode Island.  

Además, encuentra un estímulo creativo en lo que ella describe como “Frases clásicas” de libros o películas, que luego resignifica. Entrelaza el lenguaje vernáculo moderno con el lenguaje del mundo clásico. Siempre está pendiente a las palabras de su entorno, las retiene en las notas de su teléfono, para después utilizarlas como musas en la composición de una canción.  

Una mujer con plumas blancas y un vestido brillante, con un fondo iluminado en verde, cubriendo su rostro con las manos y expresión dramática.

“Eres un espejo para tus fans, para los medios, para las personas en el internet, para gente que ni siquiera le importa tu música pero saben quién eres. Como sea que se sientan sobre ellos mismos y sus vidas, se proyectarán en cómo te perciben (…)Cualquier persona que hace arte es una bola de espejos.”

La fama es algo que conlleva sacrificios y el ser la artista más influyente de la actualidad es un arma de doble filo. Taylor admite ser consciente de su carácter de “bola de espejos”, aun así sigue fascinada por la experiencia humana y las confesiones poderosas. Y es que toda su carrera se sostiene de eso, o es al menos el nicho que la define: ser confesional. En canciones como “All too well” construye la purgación de una emoción intensa. Así, como en gran parte de su discografía, existe la autopsia de un corazón. Se desliga de esta figura aspiracional de superestrella para bajar a la experiencia terrenal y mostrarse vulnerable. 

Todo esto le brinda un valor más real, que recae en la identificación de millones de personas. Afianzando una complicidad casi íntima con sus fans, como un secreto a voces que solo comparten ella y sus millones de oyentes. 

«Te pareces a Taylor Swift

En esta luz, nos encanta

Tienes ventaja, ella nunca la tuvo

El futuro es brillante, deslumbrante» 

-“Clara Bow”, Taylor Swift

En uno de los momentos más íntimos de esta entrevista, Taylor Swift confiesa algo que ya reveló en algunas canciones: el miedo a ser reemplazada a sus 22 años. Una edad tan corta en comparación a una vida, pero diferente en un contexto donde las carreras musicales son desechadas. Taylor dice que se les hace “love bombing” a las artistas femeninas, una analogía que describe el corto paso entre él “Te amamos” y él “No sé quién eres”. 

Contrario a esto, Swift no se quedó en un fenómeno adolescente. Han pasado casi 20 años desde su primera canción, y aún sigue teniendo relevancia. Su mente estratégica le permite adaptarse a los cambios, pero el corazón de su arte sigue siendo la composición, y eso es algo inmune al paso del tiempo. 

Esta cápsula que nos entregó el Times, nos reafirma algo evidente: ya sea por la ficción o un corazón roto, Taylor Swift es una narradora, en todas las dimensiones de la palabra.

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