¿Quién es Jack Antonoff?

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El productor musical tras los mejores trabajos de Taylor Swift, Lorde y Lana Del Rey

La historia de un niño judío que creció en los suburbios de New Jersey y tocó en ruidosos bares para diversas bandas punk-folk adolescentes, pero que en la actualidad se convirtió en el hombre cuyo nombre hoy aparece en los créditos de los mejores hits de algunos de los artistas más reconocidos de esta generación. 

Por Constanza Lara Oyarce

Para crear una canción son necesarios distintos elementos y personalidades, pero como tú y yo no somos expertos y los tecnicismos no hacen más que espantar a las personas, aquí va una especie de analogía. Imaginemos que la creación de una canción es como cocinar una receta en una cocina bien equipada (escenario ideal, pero no muy común para todos).

Los ingredientes representan las ideas musicales, las letras, las melodías y los ritmos que el artista tiene en mente. El estudio de grabación es como la cocina y el productor musical es el chef principal, es quien está a cargo de dirigir la preparación y cae un poco en sus manos que la receta sea del gusto de los comensales.

Puede ser un tema controversial, pero muchas veces los músicos y el artista son chefs asistentes, sin embargo cada uno contribuye con su propio toque único. Todos ensamblan los ingredientes musicales de la manera que les parece más apropiada, añadiendo capas de arreglos, ritmos y melodías.

Es como cocinar a fuego lento, cuidando cada detalle y ajustando los sabores para obtener el resultado deseado. 

Jack Antonoff es uno de los mejores chefs de la última década y sus recetas son especialmente famosas por la forma en que llegan al punto de ideal en cualquier preparación que esté dentro de su área de expertiz: el pop.

Su trabajo no solo ha sido bien recibido por los comensales, sino que también ha recibido la aprobación de críticos, productores, músicos y compositores que aprecian su forma de percibir la música y su ética de trabajo.

Antonoff, en este momento de su carrera, parece poseer las llaves del reino del pop. O, si seguimos con la analogía, del mejor restaurante (estrella Michelín incluida) llamado “Poplandia”.

Su acercamiento con la música

Nacido en 1984, Antonoff fue un niño judío criado en los suburbios de Nueva Jersey quien a los 11 años ya escribía canciones y tocaba para ruidosos públicos en distintas bandas adolescentes de folk-punk.

Creció escuchando a otras personas decir que ser músico era un desperdicio de tiempo y no una carrera profesional, así que solo lo veía como una pasión que le permitía comunicar su verdadera esencia con el mundo. Sin embargo, después de un tiempo se dió cuenta que no había vuelta atrás, pues se había convertido en la forma en la que se reconocía a sí mismo.

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Esta forma de percibir lo musical lo ha hecho ganar la admiración de otros artistas, quienes comparten la filosofía de que la música muchas veces es una idea abstracta que tiene que traducirse, pero no siempre usando la forma más ortodoxa.

«Estilísticamente gravitaré de esta manera o de aquella, pero siempre estoy interesado en la sensación de algo y hacia dónde puede llevarme. Y eso es más grande que el género o el sonido»… -Señaló Antonoff en una entrevista con Zane Lowe para Apple Music.

En 2014, dos cosas importantes sucedieron para él: se convirtió en la fuerza creativa de la banda de rock indie Bleachers, para quienes ya había compuesto música durante una década, y participó en la producción musical de uno de los proyectos que marcó al pop de los 2010’s: el álbum 1989 de Taylor Swift. Este último hecho eclipsó su carrera como artista, pero le abrió las puertas a algo mucho más grande.

Entre las estrellas

«Taylor Swift me abrió esa maldita puerta de una patada», dijo Antonoff en los Grammy 2024, aceptando el premio al Productor del Año [no clásico] por tercer año consecutivo. En la misma entrevista para Zane Lowe, confesó que ella «fue la primera persona que me dejó producir una canción [refiriéndose a Out Of The Woods]”.

Desde ese suceso, Antonoff y Swift han ganado tres veces el Grammy a Mejor Álbum del Año: en 2016 con 1989, en 2021 con Folklore y este año con Midnights. Pero no solo eso, sino que han forjado una amistad que probablemente sea la responsable de que puedan conseguir tan buenos resultados cada vez que pisan un estudio.

Algunos de sus mejores trabajos también incluyen a Did You Know That There’s a Tunnel Under Ocean Blvd de Lana Del Rey y Melodrama de Lorde, con quienes ha vuelto a trabajar en reiteradas ocasiones. En ambos proyectos siempre ha manteniendo la esencia sintética que caracteriza al pop, además de experimentar con algunos elementos del folk. Estos componentes le son muy familiares y ha desarrollado un estilo propio que sabe evolucionar sin perder su esencia que es muy reconocible para algunos fans. “Jack Antonoff cocinó aquí”, me encuentro diciendo algunas veces cuando escucho alguna canción.

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Con más de una docena de álbumes número uno de Billboard a su nombre como productor, compositor y cantante, Antonoff ha trabajado con numerosos artistas que también son dignos de reconocimiento. Pues, a pesar de que ha dado forma al sonido del pop moderno, sus créditos también se extienden a los favoritos del indie como St. Louis. Vincent, Clairo, FKA Twigs y The 1975, además de leyendas como Diana Ross, Nick Cave y The Chicks.

Química en el estudio

Retomando la analogía de que un productor musical es el chef principal dentro de la cocina de un restaurante, también sería acertado decir que cada cocinero tiene distintas formas de trabajo y maneras de comunicarse con su equipo. Esto es importante, pues si no existe una buena comunicación que inspire a la colaboración, entonces el resultado no va a dejar feliz a nadie dentro y fuera de la cocina.

“Debo tener un vínculo muy fuerte. Es muy difícil para mí llegar a algún lado si no hay algún tipo de conexión mágica ahí”, explicó Jack. Ya sea con Bleachers o trabajando en la sala con algunos de los nombres más importantes de la música, el proceso de Antonoff siempre ha estado guiado por la intuición y por dejar su corazón bien abierto. «Realmente no puedo hacerlo de otra manera. Realmente no termino las canciones si no pongo todo en ellas», dice.

La música es un lenguaje y cada artista tiene sus propias jergas dentro del género en el que se mueve, pero está más que comprobado que solo hace falta una chispa o grado de complicidad para crear ese hit que ganará premios y sonará en radios de todo el mundo. Jack y Taylor son una muestra de esto, pero hay otro caso igual de famoso: Billie Eilish y su hermano Finneas O’Connell.

Finneas escribe y produce para su hermana. De hecho, fue el coescritor y productor del EP debut Don’t Smile at Me, el cual alcanzó el puesto 14 en el Billboard 200 de Estados Unidos.​ Además, O’Connell sirvió como productor, coescritor y escritor del álbum debut When We All Fall Asleep, Where Do We Go? de Billie, el cual debutó como el #1 en las listas de popularidad de Estados Unidos y Reino Unido.

| WireImage

Famosos son los videos de él y su hermana grabando las primeras canciones que la harían saltar a la fama, todas producidas en un pequeño estudio improvisado en su habitación en la casa de sus padres. También lo son algunos videos de Antonoff y Swift componiendo una de las canciones de su álbum Reputation, donde pareciera que sus mentes están fusionadas y espontáneamente van creando el puente de la canción Getaway Car.

En definitiva, el talento de un artista no siempre lo es todo dentro de un estudio. Es necesario saber dirigir el barco y muchas veces eso no significa ser el “jefe” dentro del estudio, sólo ser capaz de liderar una situación artística y abstracta que va mucho más allá de lo técnico. Jack Antonoff es un músico para los músicos que puede no gustarle a algunos, pero ya dejó su huella dentro de la industria.

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