Por María Jesús Troncoso Meza
Conversamos con la psicóloga, activista y candidata al famoso certamen de belleza, quién nos compartió su experiencia como mujer trans en Chile, su motivación para luchar por los derechos de la comunidad LGBTQIA+ y su camino hacia la corona.
¿Qué significa ser una mujer transgenero en Chile? ¿Qué desafíos has enfrentado y de qué forma los has superado?
Para mí, «ser» en este mundo es una experiencia muy subjetiva. Por lo tanto, solo puedo hablar de mi experiencia con mucha seguridad y quizás transmitir lo que otras mujeres trans me han relatado en mis sesiones terapéuticas con ellas o en conversaciones con amigas. A diferencia de las narrativas dominantes sobre la realidad del transodio verbal y físico que viven otras mujeres cis o trans, yo no lo he experimentado en carne propia. Sin embargo, he vivido otros tipos de violencias, de carácter simbólico.
No puedo desconocer el desafío que enfrentan las mujeres visiblemente trans; los discursos de odio infundados por el desconocimiento han llevado a varias de mis conocidas e incluso pacientes a vivir situaciones de violencia física en espacios públicos, y algunas casi han perdido la vida. De la misma manera, los desafíos que impactan más las vidas de las mujeres trans jóvenes en este momento son la educación superior y el ámbito laboral. Hay una escasez de oportunidades para nosotras y una exclusión de espacios universitarios y de formación por el mismo transodio, lo que impacta en la calidad de vida y la salud mental de las mujeres trans.
Esto implica sobrevivir y llegar al fin de mes con la necesidad de recurrir al trabajo sexual como manera de subsistencia. Muchos mitos existen en torno a esta área, lo cual también se vuelve un desafío que estigmatiza a mujeres que solo buscan poder llegar a fin de mes y tener para pagar el arriendo y sus necesidades básicas.
¿Qué papel ha jugado tu entorno en tu camino como mujer transgenero?
Mi entorno ha sido clave para poder avanzar como mujer y ser humano. Contar con pilares familiares sólidos, que me apoyan tanto en aspectos concretos como la economía, como en lo más profundo, que son los lazos de afecto, me ha permitido desarrollar resiliencia y paciencia para enfrentar mi propia vida. Crecer sin referentes es como tener un mapa del mundo sin una guía que te indique qué es lo correcto y qué no lo es. Mi familia ha sido un pilar fundamental. Por otra parte, mis amigas trans y las personas que he elegido para acompañarme en mi vida han jugado un papel crucial en mi sentido de pertenencia. Sentir que hay más personas con las que comparto puntos en común en nuestra historia de vida proporciona un sentimiento de pertenencia. Nuestras vidas son dignas.
¿Qué te motivó a iniciar en el activismo por los derechos de las personas transgenero?
Lo que me motivó fue mi propia historia. Actualmente tengo 29 años, pero fue recién a los 25, cuando concluí mi proceso interno de transición, que entendí que nadie debe pensar que no tiene una voz o un mensaje que aportar.
Al hablar de concluir mi proceso interno, me refiero a desafiar esa idea errónea de que nací en un cuerpo equivocado. Ahora entiendo que mi cuerpo nunca estuvo equivocado. Ser mujer es mucho más complejo que simplemente tener una anatomía y biología determinadas al nacer; es más profundo, ser mujer tampoco es un sentimiento. Es una verdad genuina, una convicción que me ha acompañado desde pequeña.
¿Qué rol juega el activismo en tu vida y en tu manera de ver el mundo?
El activismo juega un papel crucial en mi vida; es una herramienta que actúa como un tratamiento para mi moralidad y el alimento que nutre a mi niña interna por todas las injusticias simbólicas que viví de pequeña. Sufrí la negación de mi identidad por parte de personas adultas en mi colegio. El activismo es un tratamiento que me ha permitido conocer personas maravillosas que, en cierta medida, comparten una visión similar a la mía. Nadie está sola nunca; simplemente no hemos encontrado aún a las personas con las que podemos hablar sin sentirnos juzgadas.
¿Qué logros destacarías como los más importantes en tu trayectoria como activista?
Supongo que uno de los momentos más significativos en mi vida ha sido superar la depresión, una batalla que viví desde los 12 hasta los 20 años aproximadamente. Mirar esta parte de mi historia como un capítulo superado, aceptándola tal como es, ha sido fundamental para forjar mi resiliencia y empatía hacia aquellos que luchan por encontrar dignidad en medio de la ignorancia sobre la propia condición humana. Considero que este logro personal es el más importante para mí, incluso por encima de mi activismo. Si no hubiera pasado por esa experiencia, no podría haber realizado las acciones que estoy llevando a cabo en este momento.
Ahora, si deseas algo más concreto (¡ja,ja!), me siento extremadamente orgullosa de mi podcast «La Pijamada de las Trannys». Este proyecto cuenta con entrevistas que pueden cambiar tu perspectiva si decides escucharlas. En él, se reúnen invitadas icónicas y relevantes para nuestra comunidad trans. ¿Todavía no lo has escuchado?
Actualmente eres candidata para el Miss Universo Chile 2024. ¿Qué fue lo que te impulsó a postularte?
Mi decisión fue impulsada por un profundo llamado interior. Desde lo más hondo de mi ser, mi niña interna me instó con entusiasmo a tomar esta oportunidad. Confiando en mi intuición, decidí escuchar esa voz que me guió hacia el casting presencial. Allí, frente a un panel de jueces, me presenté con mi bandera trans, metafóricamente hablando, dispuesta a mostrar mi autenticidad y a estar en armonía con todas las personas presentes. La confirmación de que fui seleccionada al día siguiente fue como un reconocimiento a haber seguido fielmente esa voz interior que me impulsó a dar este paso. Mi niña interior susurraba un agradecimiento por haberla escuchado, y en ese momento supe que estaba en el camino correcto.
¿Cómo ha sido la recepción del público ante tu candidatura?
Ha sido realmente alentadora. Me siento muy agradecida por el apoyo, el reconocimiento y las buenas voluntades que he recibido. Esta muestra de respaldo me brinda una profunda sensación de paz interior. Saber que no estoy sola en este camino y que cuento con personas que desean cosas positivas para mí, es reconfortante. Cada muestra de apoyo me hace sentir que ya soy parte de la mayoría.
¿Qué impacto crees que ha tenido tu candidatura en la sociedad chilena, especialmente en la comunidad LGBTQ+?
Creo que ha tenido un impacto muy simbólico . Muchas niñas, adolescentes y mujeres trans, tanto jóvenes como adultas mayores, me ven como su representante. En lugar de simplemente hacer promesas, prefiero mostrar acciones concretas. De la misma manera, para mi querida comunidad LGBTQIA+, me cuentan lo felices que están por mí. Ahora, para la sociedad chilena en general, es un avance que más mujeres trans y personas diversas ocupemos diferentes espacios y se nos reconozca por nuestras diferencias. Mi deseo es ser un puente hacia un Chile más diverso y armonioso para todas las personas.
¿Qué mensaje esperas transmitir a través de tu participación?
Quiero inspirar a cada persona a abrazar su propia dignidad, reconociendo que todos somos igualmente valiosos y únicos. Nuestras diferencias nos enriquecen, pero nuestra dignidad es universal. Es crucial que aquellos que están en situaciones vulnerables entiendan esta verdad. Nadie merece ser relegado a la oscuridad de la depresión o incluso llegar al abismo del desespero. Mi objetivo es ser un faro de dignidad y resiliencia, recordándonos a todos que podemos superar cualquier adversidad
¿Qué significaría para Chile tener una Miss Universo transgénero por primera vez en su historia?
Representa una transformación significativa en Chile. Este logro implicaa un proceso, en el que una persona que fue vulnerable deja de serlo para alcanzar dignidad, y con ello, toda la sociedad chilena avanza. Va más allá de la presencia en el concurso; se trata de abrir puertas para las personas, brindar visibilidad y representación. Las personas trans somos una red interconectada de lazos humanos: familias, amistades, trabajos, barrios, escuelas. No estamos aisladas, no somos islas. Cuando una persona históricamente vulnerable gana, significa que toda la sociedad avanza.
¿Qué consejos les darías a los jóvenes para que se acepten a sí mismos y luchen por sus sueños, al igual que tú lo has hecho?
Les diría que busquen referentes, porque a mí me faltaron.
Encuentren pertenencia en grupos humanos que los validen y valoren por quienes son. La vida nos presenta personas en los momentos adecuados, solo hay que escuchar nuestra intuición para identificarlas.
Escuchen su verdad auténtica y tengan paciencia; la luna nunca sale cuando no está lista, es cuestión de tiempo, la verdad interna siempre prevalece.
Reconozcan sus fortalezas, esas que les permiten estar en el presente, incluso cuando parecen inexistentes. Confíen en sus procesos.


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