Por María Dolores Dominguez
En general, las ciencias sociales y humanas sufren de un alto desprestigio, debido a que las verdades que se manejan no son absolutas, ni inmanentes, ni perennes, pero en el caso de la política, las dificultades se redoblan ya que esta, por fuera del campo académico, se presenta como el orden de dominación social por excelencia y que en la actualidad es percibido como extremadamente problemático, corrupto e ineficiente.
Alejandra Benavides, conocida en redes sociales como @uncafeconlapolitologa, es de Colombia, tiene 29 años y sostiene una mirada diferente sobre el ámbito público. Esto la llevó a estudiar Ciencia Política y Relaciones Internacionales y, más tarde, apostó por un posgrado en Comunicación Política. Se dedica a la asesoría en comunicaciones, es estratega digital y trabajó en campañas políticas, en el Congreso Nacional y en la Presidencia de la República. También es consultora de marcas políticas personales, así como de fundaciones de la sociedad civil.
Su cuenta de Instagram cuenta con más de 12 mil seguidores y le brindó la posibilidad de crear contenido político y de actualidad en el que imprime su propia impronta. Allí, no trabaja en las sombras de una institución o de un/a político/a, sino que brilla en primera persona. En esta entrevista charlamos sobre varios de estos aspectos.
- ¿Qué te motivó a estudiar Ciencia Política?
Cuando estaba en el colegio siempre tuve habilidades y gusto por las ciencias humanas. Me encantaba sociales y la filosofía. Sentía que tenía mucha facilidad para desenvolverme en estos temas. Cuando salgo del colegio, hago un intercambio. Durante este conocí a personas que estudiaban ciencia política y me empezó a atraer un montón.
De hecho, en el colegio fui personera [estudiantil] en el último año. Esa ha sido la única vez que tuve una participación electoral de mi parte. Entonces siento que siempre estuvo inmersa en mí la política, tengo un gusto impresionante por cómo podemos entender los sistemas políticos.
- ¿Por qué decidiste crear @uncafeconlapolitologa?
Esta cuenta la creé en la pandemia. Yo tenía un perfil personal, y siempre me había gustado hablar de política y dar mi opinión. Creo que un hito importante, para mí, dentro de las redes sociales y la política fue el plebiscito del 2016: como yo hablaba tanto de ello, decido crear un espacio en donde pudiera dedicarme solamente a hablar de política. Para ese entonces, no tenía idea de la gran comunidad que había alrededor de ella, sino que lo fui descubriendo poco a poco.
- ¿Cómo fue tu proceso de branding?
Mi proceso de branding como tal ha cambiado muchísimo. Yo empecé con unos colores y unos matices y unas cosas particulares. Dos años después, decido cambiarlo y empezar a meterle un poco de color, un poco de más fuerza, pero creo que cuando uno crea una página, siempre busca reinventarse. Conozco muchos creadores de contenido que se siguen reinventando, siguen cambiando. No para eliminar lo del pasado, sino para seguir mejorando. Por eso, creo que mi proceso todavía está en construcción y creo que así va a seguir, porque siempre hay metas diferentes. No sólo busco crear contenido, sino también aportar de alguna manera profesional a la ciencia política.
- ¿Crees que la etiqueta de “influencer política” te representa?
No estoy segura de que me represente. Me considero más una validadora en redes sociales, una persona que puede aportar e intentar cambiar un poco la visión que se tiene de la política y la ciencia política. Siempre lo he dicho: la gente tiene una perspectiva un tanto negativa de lo que es la política. Poderla transformar y mezclar en un entorno diario de las personas creo que me permite validar y aportar, antes que ser influencer.
- Como mujer profesional, ¿cuál es tu experiencia en el mundo de la política?
En el colegio, yo ya venía desarrollando diferentes intereses por el tema de elecciones, las campañas… recuerdo mucho que aunque aún no podía votar por ser menor de edad, tenía muchos intereses por un partido en particular de acá, de Colombia, y por un candidato, Antanas Mockus. Después ocurre el plebiscito, yo justo empiezo a estudiar ciencia política, entonces siempre sentí una atracción por las campañas. He trabajado en algunas, ahora trabajo en comunicación de gobierno, asesoro a políticos, a marcas personales políticas y a fundaciones. Me encanta poder aportar a la imagen de otra persona, de una entidad o de una fundación. Creo que me voy a dedicar a esto, porque me siento orgullosa de lo que he podido lograr. Tengo expectativas de hacer más cosas, más adelante, pero por el momento ese ha sido mi desarrollo profesional.
- Por último, y a partir del camino que llevás recorrido, ¿qué le agradecerías a la joven Alejandra que eligió la política como campo de trabajo? ¿Y qué le recomendarías a cualquier persona que tenga pensado estudiar Ciencia Política?
¡Increíble! Creo que a la Alejandra del pasado le diría mil gracias por no tener miedo de hacer las cosas que ella quería, por no escuchar esas voces que le decían “es que es muy difícil”, “no se puede”, “solamente vas a poder hacerlo con palancas, si no no vas a llegar a nada”. Me agradecería por haber seguido, por haberme impulsado más en este camino.En cuanto a lo que le recomendaría a cualquiera interesado en estudiar ciencia política: tiene que hacerlo porque le gusta. El mundo político no es fácil, no todo es color de rosa. Se necesita tener una personalidad retadora y resiliente. Pero se puede. Entonces, mi recomendación sería contar con mucha fortaleza, mucha dedicación, mucha pasión y mucho cariño por la política.


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