Creando mundos: El viaje de June García en la literatura infantil
La joven autora nos comparte su trayectoria desde sus primeras historias hasta la creación de «El mundo de Lulú». En esta entrevista, revela cómo su propia infancia y la conexión con sus lectores han influido en su escritura y su compromiso con una literatura más inclusiva y actual.
Por María Jesús Troncoso Meza
¿Cuándo descubriste tu pasión por la escritura? ¿Fue algo que siempre supiste que querías hacer o fue un interés que desarrollaste con el tiempo?
Siempre me gustó escribir, más que nada crear historias. En segundo medio tuvimos que hacer un proyecto anual en el colegio y yo escribí una novela, tenía mucho interés por escribir, y escribir una novela súper chica es algo que se quedó. Siempre intenté participar de los típicos concursos literarios que hacen en los colegios o en talleres, pero nunca pensé en la escritura como un futuro posible, como algo que me planteara hacer, fue más bien azaroso.
Podría decirte que a pesar de que siempre he escrito y siempre me ha gustado escribir, creo que hoy está más socializado el hecho de que uno puede ser escritor en comparación a cuando yo era chica. Fue algo bastante fortuito, lo de la publicación de mis libros.
¿Qué te motivó a enfocarte en la literatura infantil? ¿Siempre te sentiste atraída por este género o exploraste otros estilos antes de encontrar tu lugar en la escritura para niños?
Mi primera publicación es una novela juvenil, lo de la literatura infantil fue bastante azaroso, porque no era algo que tuviera contemplado. Cuando empezamos a escribir los Lulú fue por sugerencia de nuestra editora, que nos preguntó si nos interesaría escribir literatura infantil, ahí nosotros lo pensamos. Tal vez era de las últimas cosas que consideré escribir, pero estos últimos 6 años publicando literatura infantil ha sido lo mejor, a pesar de que hoy tengo ganas de publicar muchas cosas, nunca he pensado en dejar de publicar literatura infantil.
¿Cuál fue la inspiración para crear «El mundo de Lulú»?
Pensamos mucho en las lecturas que nos faltaron cuando éramos niñas, que nos hubiera gustado leer. Es como una inspiración, por así decirlo, inversa o media fantasma, como inventar lo que te hubiera gustado leer.
Queríamos que la protagonista fuera una niña, que escapara un poco de los estereotipos femeninos, y de a poco lo fuimos armando y fuimos armando su familia, a su curso, a sus amigas, a profesora, entre otras cosas. El universo se fue creando de a poco, también pensando en estos mensajes que queríamos transmitir en relación al género y a lo que nos convoca que es el feminismo.
¿Cuál ha sido el mayor desafío al escribir para un público infantil? ¿Cómo te aseguras de que el contenido sea accesible y relevante para ellos?
Creo que desde la adultez, tanto si eres una veinteañera como si eres un adulto de 40 o 50 años, se mira a la infancia desde una distancia errada, de qué es lo que los niños realmente entienden o cuáles son las palabras que usan, y a veces pienso que se tiende a sobre infantilizar la infancia. Entonces lo que ha sido más desafiante justamente es poder entender cómo es la infancia de hoy, porque es distinto ser un niño del 2024 que haberlo sido hace 20 años, entender sus lenguajes, qué cosas les interesan, qué cosas les llaman la atención o qué cosas les preocupan.
Eso ha sido lo más desafiante, pero también lo más estimulante. Es muy interesante entender y saber que los niños opinan sobre muchas cosas y tienen muchas ideas, eso es muy muy importante.
¿Cómo crees tú qué ha evolucionado la literatura infantil en los últimos años y cómo encaja el mundo de Lulú en esa evolución?
Esta pregunta siempre me la hacen y nunca sé cómo responder, porque siento que implica que yo sepa cómo era la literatura infantil antes y no estoy tan segura, y cómo es el universo de la literatura infantil hoy, que también es muy grande.
Creo que lo que puedo entender de esta pregunta, a la información a la que sí accedo, porque es difícil hablar de un panorama literario general porque la industria del libro es muy grande y muy globalizada y la literatura infantil se publica demasiado, es pensar que tal vez cuando yo era niña los libros que yo leía eran solo de gente que estaba muerta, y hoy uno lee mucho más a escritores contemporáneos.
Eso también permite el ingreso de ciertos discursos de hoy que creo que tienen que ver mucho con el éxito de Lulú. También es una de las cosas que me preguntan «¿Por qué crees que a Lulú le ha ido tan bien?» y yo creo que tiene que ver con que nosotras existimos en el mismo mundo que el de nuestros lectores, pues sabemos cuáles son las cosas que pasan, sabemos cuáles son las tecnologías que se usan, cuáles son las bandas que pegan, entonces eso hace una diferencia.
Me gustaría pensar en términos generales sobre la literatura, que hoy en día es más diverso el grupo humano que publica y no solamente los autores sino también las editoriales son más diversas.
«El mundo de Lulú» ha tenido una gran acogida entre los lectores jóvenes. ¿Cómo ha sido la experiencia de conectar con tus lectores y recibir su feedback?
Hermoso, creo que es lo mejor que tiene, de hecho siempre le digo a mi compañeros y compañeras, amigos y amigas escritores que publican literatura de adulto, que ellos nunca tendrán la alegría de tener lectores que son niños, que son extraordinarios lectores porque son muy entusiastas, son muy críticos y son muy sinceros.
Creo que aprendo muchísimo, y los libros de Lulú también han continuado teniendo una buena recepción por ese feedback que tenemos con nuestros lectores, en la firma, en las presentaciones de libros, en las charlas en colegio, entonces es muy maravilloso, es muy interesante, es muy inspirador. También ver cómo entran las lecturas en esas vidas, me hace sentir muy afortunada.
¿Qué libros o autores te influenciaron cuando eras niña y cómo han impactado en tu forma de escribir?
Todas las cosas que he leído han impactado la forma en la que escribo y también la forma en la que leo. Me cuesta pensar en una sola lectura porque ahora leo mucho, de niña también leía mucho pero sí creo que hay un libro que a mí me marcó mucho que es “Papaito piernas largas” de Jane Webster, que es el libro que más he releído en mi vida. Me gustaba mucho de niña porque recuerdo que fue el salto entre los libros que leía cuando estaba aprendiendo a leer a un libro de niña grande con menos dibujos y más texto.
Lo leí a los 6 años y lo habré leído fervorosamente hasta los 10 y lo volví a leer hace 4 años y dije: “no sé si este libro era tan apropiado para que yo lo leyera tan chica”. Tengo tatuado uno de los dibujos de la edición de papaito que yo leía. Fue la primera vez que yo leía algo que me demostraba lo que la literatura te podía hacer, te podías sorprender a tal nivel que yo me acuerdo que la primera vez que leí quedé mal, dije: “este libro construyó todo un mundo y ahora me viene a decir que es otra cosa”, eso me pareció muy maravilloso, sentí ese efecto de la literatura, el de afectarte, y eso me encantó tanto, me impulsó a leer mucho y a leer más.
¿Tienes algún consejo para los jóvenes escritores que quieren empezar en el mundo de la literatura infantil?
Sí, varios consejos. Primero leer siempre, leer mucho, leer variado, creo que lo más importante para escribir, es leer. Segundo, escribirlo todo, como salga, como se pueda, al final la escritura es un proceso que tiene muchas etapas y escribir es solamente la primera etapa, o tal vez la segunda etapa, pero creo que si uno está convencido de que quiere escribir algo bueno inmediatamente, eso nunca va a pasar. Tienen que pasar muchas otras cosas, entonces mejor escribir las ideas sueltas, párrafos, escribirlo todo.
Después hay que socializar la escritura, compartirla, puede ser con un amigo o amiga, puede ser en un taller, creo que que alguien te lea es el momento donde esa escritura se vuelve real.
Perseverar también, yo creo que es algo difícil en general, porque los tiempos de la escritura son tiempos que existen fuera de lo productivo, nadie te está pagando por escribir, a veces sí, tampoco es un ocio necesariamente.
Poder darse ese tiempo, hacerse ese tiempo, que a veces van a ser momentos muy cortos, que a veces van a ser grandes periodos, si es que uno tiene suerte de tener ese espacio, pero a veces van a ver mucho tiempo donde uno no lo va a poder hacer y está bien. Le pasa a la gente que se dedica a escribir, que no necesariamente está escribiendo todo el rato, hay gente que sí lo hace obviamente. La escritura no es algo que uno publica todo el rato, es un ejercicio de creatividad constante que uno hace.
También ojalá puedan entender cómo funciona el mundo del libro para que este no les decepcione, porque la gente al final lo que quiere es publicar y que sus libros se vendan, que obviamente es la idea, uno quiere que sus libros existan en el mundo, pero no es tan fácil y no es tan rápido y no están glamuroso tampoco. Es importante entender cómo funciona ese mundo, que no es tan fácil, cuando yo empecé publicando no tenía idea cómo funcionaba, no sabía cuánto ganaba un escritor por libros, me vine a enterar en el momento en el que fui a firmar, y me pareció terrible que un escritor gane tan poco.
Creo que al final es un trabajo complejo, pero veo que hay iniciativas de editoriales nuevas, de talleres de escritura, gente que está muy animada escribiendo, lo veo en mis propios talleres. También hay gente que es muy talentosa y que pasa todo el día en un banco, trabajando, haciendo cosas, e igual tienen un momento para su creatividad y ahí está.
Y bueno, una idea es que para escribir se aprende, no es un don, hay gente que tiene más habilidades, pero si alguien desea escribir es algo en lo que uno se puede hacer mejor también, y para eso leer también es muy importante.
¿Qué podemos esperar en el futuro para «El mundo de Lulú»? ¿Hay nuevos proyectos en los que estés trabajando actualmente?
Para el mundo de Lulú no hay nada que esperar, el último libro que sacamos el año pasado que es “Maravimágicas 2”, fue el último libro de Lulú que va a salir por este momento, no hay luces de que vuelva a salir otro en un tiempo y la verdad es que no creo que salga.
Para mí en concreto, estoy trabajando en muchas cosas, estoy escribiendo muchas cosas, pero por ahora no tengo ningún contrato con nadie, estoy como intentando cerrar los proyectos.
En verdad mi proyecto más importante es titularme, así que estoy concentrada en eso y después veré. Tengo pensada una novela infantil, un libro de cuentos, una novela de adultos, poemas. Siempre he sido una persona muy dispersa, por eso me gustó estudiar periodismo, porque puedes hacer muchas cosas y tener la atención en muchos lados.
Creo que lo que más he escrito este año es contenido para la revista en la que estoy participando, la revista Libra, ahí escribo mensualmente textos sobre la lectura y eso me ha mantenido escribiendo principalmente no ficción, columnas de opinión, cosas así.


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