The Substance

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Tan grotesca como necesaria

Por Walter Velásquez y Roberto Benavente

La grandeza de «The Substance» es que funciona en demasiados niveles y todos te golpean con fuerza, sin perder de vista la potencia de su núcleo discursivo. Podría destacar cada elemento que conforma a esta obra, porque está bien ejecutada en su totalidad, pero la verdad es que nada se compara con la experiencia de ir a una sala de cine y encontrarse con esta maravilla, que sí es grotesca; pero de forma necesaria.

Una mujer con maquillaje llamativo y un vestido brillante fucsia, hace un gesto con la mano llevándola a la boca en un fondo de colores suaves.

Su mayor virtud, es la capacidad con la que canaliza un potente discurso a través del body horror como género cinematográfico. Lo que funciona en diversas capas, incluso en una dimensión más «meta», porque se habla de Hollywood como industria, los estándares ilógicos de belleza, la juventud, la vejez, etc.

Coralie Fargeat dirigió y escribió una pieza audiovisual atrevida, destinada a transformarse en un clásico del terror, pero que gracias a su eje central logrará trascender del mismo género, para ser una cinta esencial del cine mismo. Efecto que alcanza por una serie de aspectos alineados cuidadosamente, al servicio de la narrativa.

Mientras más la pienso, más me detengo sobre sus detalles y más me encanto con despliegue de talentos que hicieron posible una película de este calibre, tarea que no es para nada sencilla. Hay una progresión tan natural e incluso visceral, en un relato que a veces se dibuja como cuento de hadas, mientras presenciamos los horrores más monstruosos, pero profundamente humanos que puedan existir. Porque va de sueños y pesadillas.

Es extremadamente sensorial en su planteamiento, pero porque es necesario y ese golpe al estómago tiene que llegar. Si duele, mejor. Todo sea por potenciar tanto forma, como fondo. Lo anterior no es antojadizo, ya que estamos ante el tipo de obra en que cada aspecto está en armonía con la historia y su discursividad, cada detalle se va plegando a la intención primordial de forma natural.

Yo sé que se puede hablar de David Cronenberg, David Lynch, la triada compuesta por Stuart Gordon, Brian Yuzna y Dennis Paoli a nivel de influencias cinematográficas, pero la verdad es que Fargeat hace que toda esta propuesta brille con colores propios. 

Aquí hay identidad, esencialmente gracias a la honesta reflexión que impulsa toda la película y que logra percibirse como tal. Intenté hacerle justicia, pero creo que todavía me quedan muchas cosas por decir.

Mujer frente a un espejo en un baño, con cabello largo y castaño, viste una blusa de terciopelo azul y parece pensativa mientras se arregla.

Probablemente se me están quedando elementos por destacar y celebrar, como su acertado tono de sátira, su increíble reparto o sus maravillosos apartados más técnicos.

En fin, es una obra maestra, superior, sublime y ese final es apoteósico.

Quailey y Moore: una dupla nueva e interesante

Una de las cosas más llamativas de este filme es la aparición Demi Moore y Margaret Quailey. Por el lado de la primera mencionada, llevaba un tiempo alejada de la actuación por asuntos personales, uno de ellos para cuidar la salud de su expareja, Bruce Willis. 

Lo llamativo de su inclusión en la película fue llamada como una segunda opción ante el rechazo de otra actriz de Hollywood en querer participar en la película. Moore sin dudarlo dos veces, aceptó al leer el guion. ¿Arrepentimiento? Para nada, ya que dio una de las mejores actuaciones de su carrera, desde su prolífica carrera en la década de los 90.

Algunos críticos consideran que Moore debería ser nominada como Mejor Actriz en los Oscars del 2024. Hace poco, Moore mencionó en una entrevista que había considerado alejarse de la actuación.

“Es interesante que sentí más [críticas] cuando llegué a los cuarentas. Había filmado Los ángeles de Charlie: al límite y hubo mucho ruido sobre esta escena en bikini. 

Fue muy intenso, mucho debate sobre cómo me veía. Y sentí que no parecía haber lugar para mí. No como si no perteneciera. Fue algo más como ‘no tengo 20, no tengo 30‘, pero todavía no era lo que ellos podrían percibir como ‘una madre´”, señaló. 

Por el segundo caso de Margaret Quailey es distinto. Si bien en unos inicios de su carrera tuvo un peso por ser hija de Andie Mcdowell, ha ido destacando de manera considerable en sus papeles.

En la aclama “Poor Things”, si bien su papel fue corto, tuvo una buena aceptación. Después vino otra colaboración con el mismo director del filme, Yorgos Lanthimos, “Kinds of Kindness”. Además de la comedia y bizarres, destaca por la libertad de sus personajes en los tres actos, siendo el último de lo más destacable.

Algunos críticos pueden llamarla rara por alguna de sus interpretaciones, pero la realidad es que esta actriz ya no tiene una carrera prometedora, sino un buen presente. 

Ambas se reunieron en este proyecto independiente y dejaron una buena recepción. Un dato curioso es que Moore había actuado con la madre de Quailey en algunos proyectos fílmicos en los 90, por lo que, si bien ello le generó cierta inquietud, no tuvo ninguna dificultad en aliarse con Quailey, dejando impresionado a los críticos. Incluso muchos de ellos andan pidiendo más participaciones de ambas actrices en futuros filmes.

Que no haya rarezas de que Lanthimos llame a ambas actrices para una nueva película y más aún cuando Quailey es amiga de Emma Stone, ‘la preferida’ del griego. 

Los Oscars: un camino lejano, pero no imposible

“La Sustancia” se caracteriza por su grotesca representación, violencia y explicitez, típico de los estilos cinematográficos de algunos directores mencionados, pero tampoco merecería ser desconsiderada en los próximos Oscars.

La francesa Coralie Fargeat tomó un riesgo de querer dirigir un filme controvertido, pero exitoso en su contenido, apoyando así a la plataforma MUBI (también productora de la película) un mejor reconocimiento internacional que en otros años anteriores. Prueba de ello es que la película en mención se ha convertido en la más vista de la historia hasta el momento de la plataforma. 

Un par de nominaciones en los siguientes premios serán determinantes para que “The Substance” pueda ser considerada. A veces los jurados son muy conservadores por el estilo de los filmes o simplemente por ser muy independientes. Esperemos que este no sea el caso.

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Comentarios

2 responses to “The Substance”

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