Esa guagua voladora que dispara flechas de amor y parece sacado de un meme romántico, pero, ¿sabías que detrás de su carita tierna hay historias de mitología, poder y drama? En este artículo, vamos a desmenuzar su origen, sus secretos y por qué sigue siendo un ícono del amor incluso en pleno 2025.
Por Lucía Fonseca
Origen mitológico: El verdadero OG del amor
Cupido, en la mitología romana, es el dios del amor, hijo de Venus (diosa del amor y la belleza). En la mitología griega, su equivalente es Eros. Este es representado como un niño alado que dispara flechas mágicas para hacer que las personas se enamoren. Su figura se popularizó durante el Renacimiento y más tarde se convirtió en un ícono del Día de San Valentín.
Factos importantes 👀: Cupido tiene dos tipos de flechas:
- De oro: Provocan un amor apasionado e irresistible.🥰
- De plomo: Generan indiferencia o rechazo.🫠
De la mitología a la cultura pop: ¿Qué pasó con Cupido?
Cupido ha pasado de ser un dios poderoso a una figura más comercial: Comenzando con su representación en el arte renacentista como un niño travieso. Cómo la era moderna lo convirtió en el símbolo del Día de San Valentín; el encargado de flechar corazones el 14 de febrero. Hoy en día Cupido es un icono tanto estético como romántico, apareciendo en stickers, emojis y hasta como personaje en series o videojuegos.
Cupido en clave Gen Z: ¿Cómo lo imaginamos hoy?
Un Cupido inclusivo
En pleno siglo XXI, las flechas de Cupido ya no apuntan solo a parejas heterosexuales como en los relatos clásicos. Ahora su carcaj está lleno de flechas para todas las formas de amar: relaciones LGBTQ+, amores no binarios y hasta vínculos platónicos, de amistad y de apoyo mutuo. Cupido ya no se preocupa tanto por las etiquetas y más por conectar corazones que resuenen entre sí. En este sentido, se convierte en un símbolo de amor universal, celebrando relaciones auténticas y diversas que reflejan nuestra generación redefine lo que significa amar y ser amado.

Cupido en la era digital: Matches y likes como nuevas flechas
En lugar de esconderse en las nubes o entre los matorrales, Cupido probablemente estaría deslizando hacia la derecha en Tinder, respondiendo historias en Instagram o creando TikToks que provoquen flechazos virales. El sonido de las notificaciones, ese ‘’ping’’ o vibración equivaldría a que sus flechas han hecho efecto, anunciando un match o un mensaje especial, sería su nueva señal.
En este contexto, el amor se ha vuelto más accesible, pero también más complicado: las conexiones rápidas pueden ser emocionantes,cargadas de love bombing, pero muchas veces vienen acompañadas de la incertidumbre que trae el amor en la era digital. Aun así, la generación Z ha demostrado ser maestra en adaptar las redes sociales para construir relaciones significativas, ya sea románticas o amistosas.
El amor actual: conexiones reales y temporales
Enfoque en la autenticidad y el presente. Mientras las generaciones anteriores soñaban con cuentos de hadas y finales para siempre, hoy buscamos relaciones genuinas que nos enriquezcan en el aquí y el ahora. Estas relaciones abarcan desde la amistad hasta los vínculos románticos, lo que no significa que se rechace el amor duradero, pero sí hay menos presión por ajustarse a moldes tradicionales.
Por otro lado, la idealización, ese acto de elevar las cosas por encima de la realidad sensible mediante la imaginación o la fantasía, a veces puede jugar en nuestra contra cuando se trata de relaciones, alejándonos de conexiones auténticas y realistas.
Cupido, entonces, ya no es el romántico idealista que une almas para la eternidad, sino un aliado de las conexiones reales, aunque sean efímeras. Después de todo, el amor también puede ser válido en sus momentos fugaces, siempre que sea honesto y mutuo. O como dice Bad Bunny: ‘’Toca seguir, pichar y olvidar. Y más adelante si hay que enamorarnos de nuevo, nos volvemos a enamorar’’
Finalmente, Cupido es más que un personaje alado: es un recordatorio de que el amor sigue siendo un gran motor en nuestras vidas, aunque a veces lo complicamos demasiado.
¿Tú, ya encontraste tu flecha dorada o sigues esquivando las de plomo?


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