Olivia Dean: una artista de chicas para chicas

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Por Constanza Lara

Hay artistas cuya música es como una bandita en el corazón y otros que son como una bofetada de adrenalina. Olivia Dean se siente como una charla brutalmente honesta con una amiga luego de haber sido víctima de algunas copas de vino de más. Esas charlas que son un viaje entre carcajadas desvergonzadas y lágrimas compungidas. “Tal vez es la magia en el vino…” canta Olivia en su canción Dive.

El aura de una artista

Olivia Lauryn Dean nació para ser artista, no por nada lleva el nombre de una de las grandes exponentes del neo-soul y el hip-hop: Lauryn Hill. “Mi madre era una gran fan de Lauryn Hill, cuando yo estaba en su barriguita la escuchaba. Su espíritu corre dentro de mí”, dijo en una entrevista con Isobel Van Dyke para The Standard.

Recuerda que desde pequeña le fascinaba la idea de la música como otro lenguaje, uno que trasciende el idioma y la cultura. Esa forma de percibir la música hace sentido cuando conocemos que Olivia tiene un padre inglés y una madre jamaicano-guayanesa. Mestizaje que muchas veces la hizo sentir marginada mientras crecía, pero que la llevó a trabajar duro para demostrar su valor.

Cuando tenía 15 años fue aceptada en la BRIT School, una prestigiosa escuela de artes escénicas que vio crecer a artistas como Amy Winehouse, Leona Lewis y Adele. Todos los días viajaba 3 horas ida y vuelta para asistir. Al principio estudió teatro, sin embargo, cambió de disciplina para dedicarse a componer canciones.

A los 17 años consiguió una audición con Rudimental, su primer concierto como corista de la banda fue en el Festival Sziget ante 16.000 personas. Sin embargo, confesó que no era buena en el puesto pues a menudo cantaba la melodía en lugar de sólo la armonía. Si me preguntan, un presagio.

De chicas para chicas

Olivia canta para las mujeres, buscando empoderar y validar la intensa forma en la que sentimos: “las mujeres somos increíbles y no se nos reconoce lo suficiente. La principal motivación de mi música es levantar a las mujeres”, comentó en una entrevista para Vogue Singapur con Chandreyee Ray en julio de este año.

Retrato de una mujer con una gran sonrisa y pendientes brillantes, con fondo de color lila difuso.

Importantes figuras femeninas la motivaron a seguir el camino de la música. Su abuela materna, que se trasladó al Reino Unido desde Guyana, fue una figura clave en su infancia.

En su primer álbum de estudio, Messy (2023), Dean le dedica un emotivo tributo con su canción Carmen. Un single que describe la valentía y la fortaleza de su abuela al enfrentarse a la incertidumbre de un nuevo comienzo en una tierra extranjera, celebrando la fortaleza, el sacrificio y el amor incondicional de una figura materna.

A través de su letra, Olivia rinde homenaje a todas las mujeres que han enfrentado desafíos similares y han dejado una huella imborrable en sus familias y comunidades.

Olivia tiene un fuerte compromiso con el feminismo y busca inspirar a las mujeres a reconocerse como capaces de lograr cualquier cosa, dentro y fuera de la música. Su visión se refleja en su proyecto artístico, donde promueve espacios más equitativos y protagonismo femenino.

“Cuando empecé a hacer vídeos musicales estaba harta de que no hubiera suficientes mujeres en el plató, así que quise hacer un esfuerzo adicional para asegurarme de que no solo hubiera una mujer en el plató, sino que fuera ella la que dijera a todo el mundo lo que tenía que hacer”, le dijo a Vogue.

Presencia escénica que hipnotiza

Olivia no solo nació para crear música, también lo hizo para estar en el escenario. “Para mí es algo espiritual. No soy una persona religiosa, pero diría que es el momento en el que más cerca estoy de sentir que cumplo mi propósito en esta Tierra. Como cuando sabes que estás exactamente en el lugar en el que debes estar”, le dijo a Vogue Singapur.

Su breve paso por las clases de teatro en la BRIT School se refleja en sus presentaciones. Su carisma, la facilidad con la que llega a cada nota y sus fabulosos vestidos que la hacen ver como si flotara por el escenario, hacen de su show un evento hipnotizante y etéreo.

«Usaba lo que todo el mundo llevaba puesto. Pero la música cambió eso para mí. Ahora la moda está completamente ligada a mi arte. Me encanta ponerme un vestido fabuloso y unos pequeños tacones cuando subo al escenario. Ha sido importante para mí adoptar un estilo más glamuroso porque quiero que la gente se sienta glamorosa cuando viene al show», le confesó a Chandreyee Ray.

Hace solo unos meses, Olivia Dean me parecía una joya oculta: esa artista que sientes que merece más reconocimiento, pero que al mismo tiempo quieres guardar como un secreto propio. Sin embargo, tras el impacto de su canción It Isn’t Perfect But It Might Be en el soundtrack de Bridget Jones: Loca por él, puedo decir con certeza que todos merecen experimentar la atmósfera tan especial que Dean logra crear con su música.

Comentarios

Una respuesta a «Olivia Dean: una artista de chicas para chicas»

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