LOS OSCARS TIENEN NOMBRE DE HOMBRE: roles de género en los premios del cine

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Este año se celebró la 97a edición de los Oscars. Con casi 100 años de existencia y una popularidad creciente (aunque habría que revisar si se puede decir lo mismo sobre su legitimidad), ¿qué grado de reconocimiento crees que tienen las mujeres?

Hoy vamos a excavar algunos datos numéricos para acercarnos a la respuesta.

Por Dolores Domínguez

El pasado 2 de marzo, muchos nos sentamos durante unas horas frente a la tele para seguir en vivo el desempeño de la premiación internacional más popular, ya sea porque amamos las películas, porque queríamos criticar los vestuarios que se pasearon por la alfombra roja o porque nos interesa estar al día con los memes que marcan la conversación en las redes sociales.

Más allá de estos disfrutes superficiales, los Oscars pueden ser un espacio que refleja las dinámicas sociales y políticas bajo las que vivimos y también un lugar para manifestar disconformidades con las mismas.

Cabe preguntarnos entonces, en el caso de las mujeres, ¿qué lugar ocupan dentro de la industria cinematográfica norteamericana?

Detrás de cámaras:

El lugar de las mujeres en las categorías más importantes.

Cuatro personas aceptando premios en la ceremonia de los Oscars, cada una con un micrófono de pie en el escenario. Al fondo, se observa el ambiente del evento.

Conocemos de sobra que hay categorías más valoradas que otras. Entre esas, podemos encontrar algunas de las llamadas “sin género”, porque sus nominaciones no se guían por ese concepto – al menos no en los papeles -. Sin embargo, desde 1929, sólo diez mujeres fueron nominadas por su dirección (lo que equivale al 2%) y de 97 años, 88 no contaron con nominaciones femeninas.

La primera nominada fue la italiana Lina Wertmüller en 1977 pero no volvieron a elegirse mujeres hasta 1994. De ellas, tres salieron triunfantes: Kathryn Bigelow en 2010, Chloé Zhao en 2021 (quien hasta ahora es la única mujer no blanca nominada) y Jane Campion en 2022. Este año, Coralie Fargeat fue considerada por su trabajo en La sustancia. Mini prueba rápida: ¿conocés alguno de estos nombres?

En cuanto a la categoría de Mejor Película, de las 904 nominaciones hasta el momento, 163 pararon en manos de mujeres y de ellas, 17 resultaron ganadoras, lo que representa el 12% del total y un progreso con respecto a Mejor Dirección. No obstante, y aunque desde 1994 siempre hubo al menos una mujer nominada, sólo 9 fueron mujeres racializadas, siendo la primera nominación en 2015 (Oprah Winfrey por Selma) y la primera conquista en 2020 (Kwok Sin-ae por Parásitos).

¿Y cuál es la situación en el caso de Mejor Guión? Bueno, esta categoría se posiciona entre medio de las dos anteriores.

Un 10% de los 1068 nominados por Mejor Guión Original son de género femenino (sólo 5 mujeres de grupos étnicos subrepresentados) y en total, 16 mujeres se hicieron con el galardón (sólo una no blanca). Las primeras nominadas se registraron en 1930 pero desde entonces, en 36 galas, ninguna mujer fue considerada en esta categoría – dato de color: únicamente en 1933 hubo paridad en las nominaciones – .

Con respecto a Mejor Guión Adaptado, de los 558 nominados, 65 fueron mujeres (12%) y de ellas, 4 de color. Sólo 9 pudieron alzar la estatuilla.

Las categorías lideradas por las mujeres y lo roles de género

Hay muchas otras categorías en el listado de los Oscars y en varias de ellas, las identidades femeninas sí dominan las nominaciones: mejor diseño de vestuario (58%), mejor maquillaje y peinado (41%) y mejor documental largo (28%).

Pero si nos quitamos los anteojos rosas, veremos con claridad un patrón: se produce una división sexual en las consideraciones ya que persiste una correlación entre las tareas socialmente asignadas a las mujeres  y los espacios más fructíferos para su reconocimiento. Además, la presencia de las mujeres de color sigue siendo escasa.

Es interesante traer a colación las categorías en las que menos brillan las mujeres. Así, mejor cinematografía, mejores efectos visuales y mejor banda sonora representan las mayores ausencias de aquel género con el 1% o menos. Se tratan de tareas más técnicas en las que claramente persiste un fuerte techo de cristal que expulsa y retiene el avance femenino. De hecho, cinematografía fue la última categoría sin género en nominar a una mujer, algo que ocurrió en 2018. A Rachel Morrison le siguieron otras dos cinematógrafas, pero hasta ahora ninguna pudo subir al podio.

Es fácil creer que porque existen y se nominan películas con historias diversas, que incluyen realidades adversas y que ponen el foco en comunidades discriminadas, la inclusión es una utopía cada vez más real y palpable. No obstante, detrás de cámaras no se corre la misma suerte. De hecho, en 2022 el 24% de los puestos de trabajo en las 250 películas más taquilleras estaban a cargo de mujeres. Ello representa un leve incremento con respecto al 17% de 25 años más atrás pero se sabe que no es suficiente, por lo que desde 2024, la Academia exige que las películas que busquen ser nominadas como la mejor, tienen que cumplir con requisitos de representación diversa entre su personal (lo que incluye a mujeres, grupos étnicos subrepresentados, la comunidad LGBTIQ+ y personas con discapacidades).

Las deudas con el género se acumulan: las mujeres de color son más nominadas como actrices de reparto que como principales. De hecho, Halle Berry fue la primera y única mujer negra en ganar un Oscar como mejor actriz, en el año 2002. Lo que a su vez nos lleva a una discusión vigente en la red social X: en ese rol interpretó una escena explícita en la que se la ve desnuda y hay quienes – con congoja – atan este factor a su triunfo, a la vez que relacionan el hecho con que los últimos dos reconocimientos a mejores actrices principales fueron para mujeres que protagonizaron historias vinculadas a la sexualidad y la prostitución (dirigidas por hombres).

Por otro lado, las mujeres trans también son olvidadas: este año se dio la primera nominación como actriz principal, hablamos de la polémica Karla Sofía Gascón.

Además, en 2015 la cantante trans Anohni dio voz al tema Manta Ray, que quedó nominado como mejor canción original. Finalmente – por sólo nombrar algunos ejemplos – el fracaso de Demi Moore ante Mikey Madison activó los debates sobre el edadismo de Hollywood y, en el caso de los Oscars, siempre fue común que los hombres ganadores fueran mucho mayores que sus pares mujeres pero en los últimos años la brecha de 12 años entre ambos géneros parece haberse equilibrado, por lo que es común que se premien intérpretes mayores por igual.

Estos problemas no comienzan ni atañen exclusivamente a la institución estadounidense, sino que las discriminaciones y los obstáculos se presentan mucho antes y de forma sistemática. No es simplemente que la Academia no nomine a las mujeres, sino que ellas tampoco cuentan con igualdad de oportunidades para desempeñarse en el mundo cinematográfico. En consecuencia, si no tienen un lugar para ejercer su trabajo y demostrar su talento, mucho menos van a poder competir por un premio.

Esta industria puede resultarnos muy lejana a nuestra cotidianidad, pero es la que más peso y masividad tiene en la producción de películas que consumimos normalmente. Esos productos proyectan roles y estereotipos, así como tienen el poder de visibilizar colectivos e historias hegemónicas y subalternas. He ahí el gran alcance de su impacto y el por qué tiene que importarnos.

Fuentes: 1234 – 5

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