La pérdida de una amistad, especialmente en el ámbito femenino, es una experiencia profundamente dolorosa y, a menudo, subestimada en nuestra sociedad. Mientras que las rupturas amorosas suelen recibir atención y comprensión, las amistades terminadas no siempre cuentan con el mismo reconocimiento, lo que puede dificultar el proceso de duelo.
Por Lucía Fonseca
Las amistades entre mujeres suelen ser pilares fundamentales en la vida de muchas, ofreciendo apoyo emocional, comprensión y compañía. Cuando una amistad de años llega a su fin, ya sea por diferencias irreconciliables, traiciones o simplemente por caminos que se separan, el vacío que deja puede ser inmenso. La terapeuta y sexóloga Esther Benegas Maestro señala que el duelo por la pérdida de una amistad a menudo se ignora por razones culturales o sociales, lo que puede dificultar aún más su procesamiento.

Es común que, en las relaciones de amistad, se toleran comportamientos o actitudes que, en una relación amorosa, serían consideradas señales de alerta o «red flags». Esta tolerancia puede deberse a la percepción de que las amistades son relaciones secundarias o menos estructuradas, lo que lleva a aceptar acciones que podrían ser perjudiciales. Sin embargo, es esencial reconocer y establecer límites saludables también en las amistades, priorizando el bienestar emocional propio.
Amistades «cactus» y «bonsái»
¿Conoces estos términos? Las metáforas de la amistad «cactus» y «bonsái» ilustran diferentes dinámicas en las relaciones amistosas. Una amistad «cactus» es aquella que, aunque no requiera de atención constante, permanece resiliente y capaz de sobrevivir en condiciones adversas. Por otro lado, una amistad «bonsái» necesita cuidados continuos, dedicación y atención meticulosa para prosperar.
Muchas veces se puede transitar entre ambas por periodos de tiempo dependiendo de cómo se evolucione dentro del vínculo. Reconocer qué tipo de amistad se tiene puede ayudar a comprender las expectativas y necesidades de ambas partes, evitando malentendidos y resentimientos.
Sin embargo, hay veces que nuestros vínculos pueden verse afectados por una perspectiva transaccional, donde se espera recibir algo a cambio de lo que se da. Esta visión puede generar exigencias y descontento si las expectativas no se cumplen. Por más obvio que suene, es fundamental fomentar relaciones basadas en el entendimiento mutuo, donde el dar y recibir fluyan de manera natural y no como una obligación o sensación de ‘’deuda’’.
Amistad y la adultez
A medida que avanzamos en edad, establecer nuevas amistades puede volverse más desafiante. Las responsabilidades laborales, familiares y personales ocupan gran parte del tiempo, dejando menos espacio para socializar. Sin embargo, es importante recordar que nunca es tarde para conectar con nuevas personas. Participar en actividades de interés, o intercambiar un diálogo por redes sociales y simplemente estar abierto a nuevas experiencias puede facilitar la formación de lazos significativos en cualquier etapa de la vida <3
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