En un mundo donde el individualismo empieza a ser regla, Marvel decidió apostar por el trabajo en equipo.
Por Daniela Quintero
En 2008 Marvel inició su viaje con “Iron Man”, para 2012 ya había empezado a construir lo que luego conoceríamos como el Universo Cinematográfico de Marvel o MCU (Marvel Cinematography Universe por sus siglas en inglés), para finales de la década, en abril de 2019 todos sabíamos de los vengadores y nos preguntábamos tras la muerte de Iron Man en Avengers: Endgame, ¿Cómo sigue Marvel después de esto?
Creo que los directivos de la franquicia también se lo preguntaron. Hoy, en 2025, todos los intentos de volver a ser tan grande como en 2019 han fallado: desde fracasos en taquilla hasta tener que lidiar con las acusaciones de violencia de género del actor que interpretaba al nuevo gran villano.

Marvel ha visto muy pocas veces la luz de lo que fue. Para algunos, ganó la ambición de querer seguir siendo la mejor franquicia, otros dicen que el afán de un universo interconectado todos decidimos alejarnos por tanta data que no podíamos sostener, para algunos más, la franquicia se volvió un fanservice constante, perdiendo el factor sorpresa que lo llegó a caracterizar.
Thunderbolts* parecía un intento más de apelar a la nostalgia de quienes crecimos siguiendo al MCU para lograr tener un éxito más, con el regreso de Bucky Barnes, al que conocemos desde la primera película del Capitán América; Ava o Ghost a quien conocimos en ant-man en alguna fase anterior y nuevos personajes que el público parecía querer, como Yelena Belova o su padre, Alexei Shostakov. Thunderbolts* logró mucho más de lo que parecía prometer.
En un mundo donde empieza a predominar el sálvese quien pueda, Marvel decidió apostar por el trabajo en equipo. Uniendo cuatro personajes que estaban acostumbrados a la soledad, enseñándonos que siempre necesitamos un hombro donde apoyarnos y donde él “No estás solo” tiene un mensaje poderoso.
Estos antihéroes, lidian con la consecuencia de sus actos, ser un arma de guerra pesa en la conciencia aunque quieran hacer creer que no, pero, acostumbrados a su soledad, no se dan cuenta que a veces se necesita el apoyo de alguien más. En un intento de salvar a Nueva York del Proyecto Sentry, entienden que cada uno tiene que enfrentar los fantasmas que los persiguen.
Thunderbolts* busca y logra reflejar problemas de salud mental, y nos habla a todos aquellos que en alguna ocasión creímos estar en un vacío del que no podríamos salir, pero también nos recuerda que siempre habrá alguien que esté para nosotros y nos ayude a salir de ese pozo.
Para el público adulto, es un recordatorio de que las cosas se pueden poner difíciles pero siempre se puede avanzar y para los niños, es la representación de que el mal nunca vence, incluso si sientes que esa maldad está dentro de ti.
Marvel decidió cambiar las ambición de ser la franquicia más grande por un proyecto que tiene una historia real, donde los espectadores se puedan sentir identificados con lo que ven en pantalla y, si este va a ser el nuevo camino del MCU, estamos muy emocionados por ver lo que sigue.
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