Cuando el Reino Unido volvió a cantar sobre sí mismo
A principios de los 90, mientras en Estados Unidos el grunge llenaba las listas con distorsión, camisas de franela y un nihilismo adolescente, en el Reino Unido un grupo de jóvenes con guitarras decidió mirar hacia otro lado… o mejor dicho, hacia casa. Así nació el britpop, un movimiento que no solo se escuchaba: se vestía, se leía en los tabloides y se respiraba en las calles de Londres, Manchester y Sheffield.
Por Daniel Herrera

De pubs y vinilos
El britpop no surgió en un laboratorio musical, sino en la barra de un pub, en habitaciones cubiertas de posters de The Beatles y The Kinks, y en ensayos que parecían más una charla entre amigos que una grabación profesional. Sus letras hablaban de lo cotidiano: salir a tomar una pinta, las peleas de pareja, el transporte público, el fútbol de los domingos. Era la vida británica convertida en canción, con melodías optimistas que servían como antídoto frente a la melancolía grunge.
La batalla que paralizó un país
En 1995, el Reino Unido vivió un fenómeno mediático que parecía más una final de fútbol que un lanzamiento musical: la guerra de sencillos entre Blur y Oasis. La prensa bautizó aquel enfrentamiento como The Battle of Britpop. Blur, con su sofisticado sarcasmo londinense, contra Oasis, con su actitud de chicos malos de Manchester. El resultado dividió a fans, llenó portadas y llevó al britpop a la cima de las listas… y de la cultura popular.

Más allá de Blur y Oasis
Detrás de los gigantes, había otras joyas:
– Pulp, con Jarvis Cocker narrando las luces y sombras de la clase trabajadora con ironía elegante.
– Suede, que aportó un dramatismo glam y una estética más oscura.
– Elastica, que mezclaba riffs veloces con una actitud punk desenfadada.
Cada uno sumó una pieza al rompecabezas sonoro que, por un breve pero intenso momento, fue la banda sonora oficial del Reino Unido.
Cuando el acento británico cruzó fronteras
Aunque sus referencias eran profundamente británicas, el britpop se filtró en escenas musicales de otros países. En España, bandas como Los Planetas incorporaron guitarras y atmósferas que bebían del género. En América Latina, grupos como Zoé o Babasónicos encontraron inspiración en su estética y en sus melodías pegadizas. Incluso en Japón, surgieron bandas que replicaban con devoción la actitud y el estilo británico.
El eco que aún resuena
Hacia finales de los 90, el britpop empezó a diluirse, absorbido por el post-britpop y el avance del pop global. Pero su espíritu sigue vivo: en cada festival donde suenan Don’t Look Back in Anger o Common People, en la moda retro que rescata las parkas y el flequillo rebelde, y en cualquier banda que decide cantar sobre su propio barrio como si fuera el centro del universo.
El britpop no fue solo un movimiento musical: fue un momento en el que el Reino Unido decidió contar su historia con guitarra en mano… y el mundo, curioso, decidió escuchar.
Curiosidades del britpop que quizá no sabías
– Blur vs Oasis fue más marketing que odio real: Aunque las portadas de los tabloides vendían la idea de una enemistad feroz, varios miembros de ambas bandas han admitido que la “guerra” fue inflada para vender discos.
– Pulp tardó casi 15 años en triunfar: Jarvis Cocker formó la banda en 1978, pero no fue hasta 1995, con Different Class, que alcanzaron el estrellato.
– El britpop salvó la moda mod: Parkas, camisetas polo Fred Perry y gafas de sol retro volvieron a ser tendencia gracias a bandas como Oasis.
– El sencillo que lo cambió todo: Supersonic de Oasis fue grabado en un día y se convirtió en el punto de partida del fenómeno.
– Britpop en el cine: Películas como Trainspotting y Lock, Stock and Two Smoking Barrels se beneficiaron del auge britpop, incorporando temas de Blur, Pulp y Elastica en sus bandas sonoras.
– El nombre “britpop” no fue idea de las bandas: Surgió en la prensa musical británica, y al principio, varios músicos lo consideraban una etiqueta limitante.


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