¿Agotamiento digital o desgaste creativo?
Por Sofía Soto
Si has estado crónicamente on-line las últimas semanas, probablemente te habrás dado cuenta que muchas celebridades están posteando fotos suyas de hace diez años. Esto se debe al más reciente trend de internet: una nostalgia colectiva que busca revivir el 2016. Filtros, fotos con flash, snapchat, blogs de tumblr y la música pop; elementos que definieron esta época y a los que hoy pareciera que intentamos volver.
Todo esto nos lleva a preguntarnos ¿Estamos tan saturados de la inmediatez y perfección actual que necesitamos refugiarnos en el pasado?, ¿O se trata de un desgaste creativo que nos impulsa a buscar inspiración en archivos viejos? Por estas y otras razones, resulta importante analizar con más atención el origen de esta ola nostálgica.

El 2016 fue un año de momentos icónicos en la cultura pop (…)
Que muchos aún recuerdan. Con la masificación de Instagram, comenzamos a construir relaciones parasociales con nuestras celebridades favoritas. Selena Gomez, Las Kardashians, Gigi Hadid y Hailey Baldwin solían ser las it girl del momento; todas eran activas en sus redes sociales y las conexiones con nuestros referentes simplemente se sentían diferentes. Al mismo tiempo, también fuimos testigos de los primeros influencers, personas que generaban contenido on-line por diversión, antes de que se consolidara como un trabajo formal.
La música pop mainstream dominaba los rankings. Artistas como Drake, The Chainsmokers, Justin Bieber, Zara Larson y Sia encabezaban las listas con canciones que no buscaban hacerse virales ni generar coreografías para Tik Tok, pero que de alguna forma, sonaban en todos lados. Albumes como Blond o Lemonade de Frank Ocean y Beyonce, son hoy piezas fundamentales que influyen en artistas actuales y emergentes. Por otro lado, fue un año muy importante para el cine; todos lloraban con Manchester by the sea o La la land; La distribuidora de cine independiente A24 estrenó Moonlight; La ciencia ficción se hacía presente con Arrival y la animación no se quedaba atrás con Zootopia.





El auge de Snapchat y Tumblr, el estreno de Stranger Things, el lanzamiento de Kylie Cosmetics y la cancelación masiva de Taylor Swift son solo algunos de los hitos culturales que vienen a nuestra mente cuando pensamos en el 2016. Sin embargo, este trend no se trata solo de revivir tendencias, sino de una respuesta digital frente al agotamiento que produce una actualidad cada vez más automatizada.
Tal vez no sólo extrañamos los skinny jeans, sino también la libertad creativa de una época en donde las redes sociales no parecían un catálogo, no buscaban perfección, monetización ni productividad. La palabra “cringe” no era parte del lenguaje cotidiano, un algoritmo no nos dominaba y existía un balance entre la vida social y la on-line. Quizás estamos buscando un espacio que nos permita descansar del caos contemporáneo, considerando que aquella generación que alcanzó a disfrutar lo mejor del 2016, hoy se encuentra en los estragos de la vida adulta o adentrándose apenas en ella. En un presente marcado por la incertidumbre, es más fácil refugiarse en el recuerdo de un tiempo en donde las preocupaciones parecían no existir.

Diez años atrás…
Es común pensar, que los humanos solemos idealizar el pasado, negamos el futuro por miedo y la disponibilidad del ayer nos hace poner en pausa la experiencia creativa.
¿Qué tanto de lo que estamos creando está basado en el pasado y cuanto es genuinamente progresivo? A diferencia de otras épocas, lo que hoy son diez años atrás no se percibe de la misma manera, los archivos digitales están a un click de distancia, todo parece estar accesible y la saturación de contenido nos abruma día a día. Por esto, se nos hace más fácil recurrir al pasado que imaginar algo nuevo.

Aquí es donde ocurre el fenómeno de la
falsa nostalgia, que consiste en extrañar recuerdos que no se vivieron, emoción que no nace desde la experiencia, sino de la idealización, ampliada gracias a las redes sociales. Lo cual nos hace preguntarnos ¿Realmente eramos todos felices en 2016 o solo tememos del 2026?


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