Por Gregorio Olavarría
Hace poco, una gran amiga cortó su relación de hace años y, naturalmente, tuvo dudas sobre cómo se continúa viviendo después de ello. Para mi sorpresa aprendió bastante pronto como funciona el estado de duelo y todo lo que ello conlleva, dejándome prácticamente sin consejos o resoluciones para darle. Aún así, la breve instancia donde realmente tuve que preocuparme por ella, me hizo no solo pensar en cómo aconsejar y consolar a alguien que atraviesa un duelo, sino como mi último duelo me enseñó bastante a como sobrevivir los demás, porque de eso se trata un poco el gran consuelo final: va a volver a pasar.
El último duelo que tuve que atravesar, fue uno que enfrenté completamente solo, tanto por el contexto, como por decisiones mías y por amistades de no la mejor calidad. Haber transitado a solas esa experiencia me hizo marcar a fuego la máxima de no dejar que nadie pase sólo un duelo. Por eso también el orígen de ésta nota, para que la persona que está leyendo ésto pueda encontrar algo de utilidad entre las palabras y experiencias de un desconocido.
Lo más importante, tanto para ésta situación como para cualquier otra, es validar los sentimientos que estás viviendo, es aceptar la situación como es y entender que todos esos sentimientos desagradables, egoístas, inmaduros o saboteadores son válidos, normales y no definen ni tu persona ni tu duelo.
Lo siguiente que es importante y de lo que tenes que ser más consciente es que, cómo diría cierto cantautor favorito personal: no hay consuelo para el duelo. Durante todo éste tumultuoso periodo es completamente normal y esperable cualquier cosa que te digan tanto amigos como familia entren por un oído y salgan por el otro, porque en el fondo crees que vos realmente puedes controlar la situación, y que los ajenos a la relación que alguna vez fue realmente no saben todo así que no entienden tus modos y procesos. Y en parte eso es cierto, pero recuerda que siempre que te aconsejen parte desde el amor y desde el proceso de tu duelo, nunca sobre tu persona o sobre la relación pasada. Una vez más, ésto es común y normal y lo más probable es que tus seres queridos sean conscientes, pero es importante que comprendas que, por un lado, es normal que no les hagas caso y no te llenes de culpa por gestionar así su ayuda, y que también realices el esfuerzo activo de creer y confiar en lo que te puedan sugerir para tu mejoría.
El resto, y en resumen para que no debas leer tanto porque el nivel de retención de atención de estos tiempos está marchitada (como tu relación), es que comprendas que el duelo es transitorio, aunque parezca el fin del mundo, que no hay más peces en el mar, que nunca más vas a poder amar, en algún punto, en algún momento, vas a salir adelante. Generalmente eso sucede mientras la vida sigue pasando, mientras los días ocurren y vas volviendo a recordar como reír, disfrutar, concentrarte o conocer.
Y aquí lo que mencioné en un principio: va a volver a ocurrir. La vida está marcada por duelos, no solo amorosos, claro, pero tanto vos como tu ex-pareja van a sobrevivir, y también tu amiga que se separó y también ese primo lejano que oíste que se peleó con la pareja y demás. Tus progenitores habrán pasado por decenas de duelos hasta eventualmente ser adultos e incluso obligarte a venir al mundo. Y lo más probable, es que repitas ese patrón. La conclusión real es confiar en el proceso, cuando todo parezca perdido y no tengas fuerza para intentar continuar, permítete desmoronarse en la seguridad de que en algún momento, en meses o años, ese duelo va a terminar y vas a seguir adelante. Permítete sufrir y sentir, recuerda que no solo todo el mundo pasó por eso más de una vez y sigue caminando y sonriendo entre nosotros, sino que todo lo que sientas, por más horrible e incómodo que te sea aceptar esos pensamientos y sentimientos, son normales y los correctos, lo importante es que haces con ellos. Y mientras tengas con quien distraerte, descargarte y consolarte, el duelo pasará antes de lo esperado.
Mucha suerte y amor.


Deja un comentario