Por Isabel Acevedo
Más allá de las palabras, habitualmente logramos comunicarnos con nuestro cuerpo: miradas, gestos y señas. Universalmente sabemos de qué forma decir hola, por ejemplo.

Acá en Chile solo levantando la cabeza y mirando a la persona, podemos decir hola, levantando la mano -izquierda o derecha- y sacudirla de lado a lado también nos permite decir lo mismo. Sin embargo, hay toda una lengua que parece estar oculta para muchos de nosotros.
Hoy 23 de septiembre se conmemora de forma internacional el uso de la lengua de señas, en función de aportar reconocimiento y promover su importancia, dando visibilidad a toda la comunidad sorda y oyente que la utiliza.
Quizá pocas veces nos hemos puesto a pensar en lo afortunadxs que podemos ser al tener nuestros sentidos en óptimas condiciones y que gran parte de la sociedad y el mundo se adecúe a esto mismo, pero cuando nos vemos limitadxs -por idioma, por ejemplo- tendemos a recurrir a realizar gestos o comenzar a apuntar objetos.
De esta forma fluye lo que queremos comunicar, sin embargo, en Chile cerca de 715.000 a 800.000 personas presentan un grado de discapacidad auditiva y alrededor de 185.000 padecen de sordera total (Senadis, 2021).
La lengua de señas -decir lenguaje es incorrecto- no solo es utilizada por personas sordas, sino también por personas oyentes, y es tan vital para la sociedad saberla, aunque sea lo básico (saludos, saber cómo estamos, despedirnos) ya que parte de esta fecha conmemorativa es también comprender que este medio de comunicación forma parte de un derecho humano.
Como sociedad, necesitamos entender la importancia de que la comunidad sorda no solo se sienta incluida en servicios públicos -como es ir al médico- sino también que sus pares seremos capaces de escucharles con la mirada, las manos y el corazón, porque debería ser algo que realmente nos interese interiorizar en nuestro día a día.


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