12 de Octubre: Una Reflexión desde Nuestra América

·

Cada año, el 12 de octubre se presenta en el calendario con nombres que recuerdan esta celebración, como el «Día de la Hispanidad» o el «Día de la Raza». Sin embargo, para América Latina, la fecha representa algo mucho más profundo y complejo que un «encuentro de dos mundos». Es una jornada que invita a una reflexión necesaria sobre nuestra historia, nuestra identidad y el camino que aún nos queda por recorrer.

Para entender lo que esta fecha significa, pocas voces son tan esclarecedoras como las de Eduardo Galeano y José Martí.

Por Daniel Herrera

Las Venas Abiertas que Aún Duelen

En su obra fundamental Las venas abiertas de América Latina, Eduardo Galeano describe cómo el 12 de octubre de 1492 no fue el inicio de un diálogo, sino de un largo y doloroso proceso de saqueo. Galeano sostiene que, desde entonces, «América Latina, fue precoz: se especializó en perder».

Esta visión se aleja de cualquier celebración. Para Galeano, la llegada de los conquistadores, con «el signo de la cruz en las empuñaduras de las espadas» , desató una «fiebre del oro, fiebre de la plata» que marcó el destino del continente. La riqueza de nuestra tierra, desde los tesoros de Moctezuma hasta los minerales de Potosí, «se ha trasmutado siempre en capital europeo o, más tarde, norteamericano». La prosperidad de los imperios se construyó sobre la base de nuestra pobreza. Así, el 12 de octubre se convierte en el símbolo del inicio de una estructura de dependencia económica que, de muchas formas, sigue vigente. Es la fecha que abrió las venas de un continente, una herida que la historia aún no ha cerrado.

La Urgencia de Encontrarnos a Nosotros Mismos

Si la herida económica es una cara de la moneda, la otra es la herida cultural y política. El gran pensador cubano José Martí, en su ensayo Nuestra América, nos advirtió sobre el peligro de vivir de espaldas a nuestra propia realidad, con la mirada puesta en modelos ajenos.

Martí denunciaba a aquellos «nacidos en América, que se avergüenzan, porque llevan delantal indio, de la madre que los crió» , y criticaba a los gobernantes que intentaban dirigir nuestros pueblos con leyes y fórmulas importadas de Estados Unidos o Francia. Para él, la verdadera independencia solo se alcanzaría cuando dejáramos de imitar y empezáramos a crear. Su propuesta era clara: «Injértese en nuestras repúblicas el mundo; pero el tronco ha de ser el de nuestras repúblicas».

El llamado de Martí es a valorar lo nuestro, a gobernar desde el conocimiento profundo de nuestros pueblos. Entendía que «el hombre natural» —el indígena, el mestizo, el criollo— había sido ignorado, y que solo al integrarlo se podría construir una nación verdadera. La solución, decía, no estaba en los libros europeos o yanquis, sino en nosotros mismos.

Vista panorámica de las ruinas de Machu Picchu, rodeadas de montañas y nubes, con terrazas de cultivo claramente visibles.


Una Fecha para la Memoria, no para la Celebración

Al unir las miradas de Galeano y Martí, el 12 de octubre se revela como el punto de partida de los grandes dramas de nuestro continente: el despojo material y la colonización mental. Galeano nos muestra el «qué pasó» en términos de explotación, mientras que Martí nos advierte sobre las devastadoras consecuencias de no superar la herencia cultural de la dominación.

Por eso, para Nuestra América, esta fecha no es motivo de festejo. Es un día para recordar, para entender las raíces de nuestros problemas actuales y para reafirmar el desafío de construir un futuro propio. Un futuro donde, como quería Martí, nos defendamos con «trincheras de ideas» y logremos, por fin, cerrar las venas que aún siguen abiertas

Comentarios

Deja un comentario

Descubre más desde ROSA

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo