Resistiendo la opresión y explorando la identidad: Un análisis de Mädchen in Uniform (1931)

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Por Danielle June

Decir que el cine nos sorprende con obras que reman contra la corriente y se alejan de sus contemporáneos, proponiendo un punto de vista nuevo y valiente, sería desmerecer el cine, porque siempre el arte está obrando con piezas de esas características y no nos damos cuenta producto del mercado, la industria y la prensa. Cual sea la época y las tendencias que existan, es necesario retraer una película muy especial, considerada la primera película con temática lésbica, pero ojo, no nos quedemos con la anécdota y vayamos más allá.

Hace casi un siglo, por el hoy lejano 1931, se estrenaba Muchachas de Uniforme (Mädchen in Uniform), película alemana de entreguerras, dirigida por Leontine Sagan, en la que seguimos la historia de Manuela von Meinhardis, quien luego de perder a su madre, es inscrita por su tía en un internado para hijas de oficiales. En él, conocerá a la señorita Bernburg, la profesora de quien todas las alumnas se sienten atraídas. Con el tiempo, Manuela y su profesora desarrollarán una relación afectiva, mientras que, junto a sus compañeras, lucharán contra la severa y controladora directora, quien no concibe nada más que la disciplina.

A modo de acercamiento, la cinta pertenece a ese subgénero de películas de internados o colegios privados, como If… (1968) o La sociedad de los poetas muertos (1989), en donde la juventud tiende a rebelarse de la mirada arcaica del poder, representada siempre por padres o profesores incapaces de sentir afecto. Sin embargo, en este caso la situación es algo atípica, puesto que el elenco es completamente femenino.

Iniciando con una arquitectura rígida, alta y gruesa, la única mención de la imagen masculina es representada a través de figuras bélicas y, en el relato fuera de campo, la figura militar del padre es una autoridad a respetar y temer. Quien encarna la figura del poder, el orden y la distancia emocional es la directora del establecimiento, quien adora la vida militar y aborrece, a la vez que castiga, el placer de sus alumnas. Para saber a qué nos enfrentamos, aquí una de sus primeras frases: “Con disciplina y hambre. Con hambre y disciplina volveremos a ser grandes. O no seremos nada”.

Manuela, junto a sus compañeras y nuevas amigas, tienden a ir en contra de las normas impuestas por la institución, pero no porque quieran desobedecer, sino porque son jóvenes, están vivas y saben que la mayoría de los mandamientos carecen de sentido y distan con diferencia de un adecuado trato humano. Es ahí cuando el personaje de la señorita Bernburg toma relevancia. Se presenta como una mujer hermosa y misteriosa, la más cálida de las profesoras y severa cuando lo amerita. Manuela y sus compañeras se ven completamente atraídas por ella hasta tal punto de esperar el beso de buenas noches que la señorita Bernburg les da en la frente, sin embargo, con Manuela es distinto, ya que la película muestra cómo ella, de manera tierna e idílica, recibe un beso en la boca.

Es completamente cuestionable el tipo de relación que se insinúa en la película. Una relación afectiva entre un/a profesor/a y su alumno/a, en cualquier lugar, es incorrecta y reprochable, no solo por la diferencia de edades, sino por la jerarquía intrínseca. La diferencia en el relato es que, mientras las jóvenes ven a su profesora con ojos lascivos, la señorita Bernburg ve a sus alumnas con aires de protección y afecto familiar. “Cómo puede comprender la soledad de una huérfana, falta de caricias, de ternura. Si un perro hubiera lamido la mano de esa niña, se hubiera encariñado con él. Cómo no me va a adorar, si yo represento todo para ella. Amiga, hermana, maestra, madre”, dice la profesora en la adaptación mexicana de la película, estrenada en 1951.

Lo dicho en esta crítica, junto con la obra abordada, quizá no sea algo nuevo, pero sí es necesario recordarlo cada cierto tiempo. Para qué películas e historias como éstas no se olviden, es necesario revisarlas de manera analítica y con ojos actuales, siempre entendiendo el contexto. Más allá de las diferencias que podamos encontrar entre nosotras y nosotros, por más monstruosa que veamos a una persona, sabemos que en algún momento de su vida necesitó afecto de algún tipo. Entender eso y tenerlo presente a la hora de compartir con alguien, nos acerca más como humanos y mucho más como comunidad.

A quien lo necesite, un abrazo cariñoso a la distancia. 

Puedes encontrar esta película en Amazon Prime Video y Mubi.

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