Cine Inclusivo y Sostenible

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Por Fernanda Cruz

Cómo una voz no-binaria está promoviendo la sostenibilidad y la inclusión en la industria cinematográfica. 

¿Qué pasa cuando combinas pasión por el cine, compromiso con la sostenibilidad, ganas de cambiar el mundo y una identidad no-binaria? Obtienes a Javiera Cifuentes, una verdadera fuerza en la industria cinematográfica.

«Visibilizar ya no es suficiente. Ahora hay que hacerse cargo y buscar cómo resolver los grandes problemas de inclusión, de cuidar el entorno y el medioambiente. Cada uno con su aporte, somos muchas hormigas, entonces podemos tener un gran impacto”, explica Javiera, directora de sostenibilidad para Prime Video y Amazon Studios Chile.

Del rock a la autenticidad
«Cuando salí del closet y terminé de entenderme, de aceptarme y de quererme, tenía mucho miedo de que mis amigas no me aceptaran, que pensaran que yo era una persona distinta por ser homosexual. Venía de un mundo muy rockero y de pronto estaba como Madonna”, comenta entre risas. “Y tuve una recepción hermosa, que fue tranquilizadora y muy importante para mi proceso de generar mi identidad.”

Javiera comenzó su viaje en el mundo de las letras. Después de estudiar literatura inglesa, entró a estudiar guiones y luego cine, con un deseo profundo de ser vista y de contar historias que importan. “Cuando entré a cine, estaba muy cómoda con quién yo era. Esto es muy importante para poder producir, porque no puedes estar frente a otro tratando de vender un producto sin tener la confianza que viene de la identidad de quién eres,» afirma.
En sus 12 años en la industria, ha trabajado en producciones impresionantes como La Sociedad de la Nieve y Mar y Cielo, donde su rol fue crucial no solo en la gestión de locaciones sino también en la implementación de prácticas sostenibles.

Cine verde

En La Sociedad de la Nieve, Javiera no solo encontró locaciones impresionantes en San Fernando, la cordillera de la zona centro de Chile, sino que también enfrentó el reto de preservarlas. «Las locaciones son una parte crucial del cine, y encontrar el lugar adecuado puede hacer o deshacer una película. Pero debemos ser responsables y cuidar estos lugares.» Explica el impacto que ocasiona el entrar a lugares remotos con 200 personas, camiones, generadores, equipos y todo lo necesario para grabar y mantenerse ahí por días. La generación de desechos, el ruido y el movimiento constante afectan a la fauna local y a las comunidades. Por eso busca soluciones sostenibles y ecológicas, trabajando con las comunidades, visibilizando sus realidades y aprendiendo de ellas.

Durante la producción de Mar y Cielo, cortometraje realizado en Huasco, Chile, fue parte del equipo que implementó prácticas sostenibles como la utilización exclusiva de paneles solares para generar energía, materiales de vestuario y escenografía reciclados o reutilizables, y alimentación vegana y local, apoyando a productores locales y reduciendo la huella de carbono de la producción.


“La sostenibilidad tiene que ver con más que reducir tu huella de carbono; es cómo consumes y cómo te deshaces de las cosas. Es una mentalidad de cómo miras el mundo y cómo te paras frente a él,» explica Javiera.


Narrativas inclusivas

Javiera utiliza el Test de Bechdel para el Planeta de Futerra, que evalúa la sostenibilidad en las historias. El test pregunta si “se reconoce la Tierra como un lugar habitable, si las prácticas sostenibles de los personajes son retratadas como características positivas en una persona, y si al menos un personaje hace una acción para convertir al mundo en un lugar mejor”. Esta herramienta le ha permitido integrar la sostenibilidad no solo en la producción, sino también en las historias que se cuentan.

También ha tenido la oportunidad de entrenarse con expertos como Samuel Rubin, fundador de una organización que promueve guiones inclusivos y sostenibles, el E+C Pavillion. «Trabajar con Samuel Rubin me ha enseñado la importancia de contar historias que reflejen la diversidad y promuevan prácticas sostenibles de manera orgánica» dice Javiera.

Espacios seguros

Paralelo al proceso de reconocerse, aprendió cómo lidiar con la discriminación en el trabajo. “Solo por cómo me veo, alguien puede discriminarme. Tengo este look medio no-binario, y ando por la vida así, sin disfrazarme, y hablo como hablo, con una voz medio ronquita y todo.”

“Uno pasa mucho tiempo de su vida escondido o con miedo, o los pocos que son valientes y se reconocen, de inmediato pasan por bullying. No ser visto realmente es invisibilizar a la persona individual, pero también a un colectivo con determinadas características” reflexiona. Su lucha por ser vista y aceptada como persona no-binaria la ha llevado a defender la importancia de la visibilidad y el respeto en todos los aspectos de la vida, especialmente en el trabajo. 

Su estilo es mantener relaciones formales y enfocarse en el trabajo. Aprendió a no enganchar, a no darle importancia a las formas, sin permitir pasarse a llevar, y a poner límites para proteger su entorno, separando la vida profesional de la personal. «Yo soy quien soy, en este momento estoy trabajando, y eso no tiene nada que ver con quién soy en mi vida privada,” explica. Javiera no solo lucha por su propia visibilidad, sino también por la de otros. Trabaja con comunidades locales y promueve prácticas inclusivas en cada proyecto.

En el mundo privado Javiera está en paz, “tengo una buena vida junto a mi familia, con una mujer hermosa, una perrija y una gatija”, donde logró construir un espacio seguro. En el mundo laboral, si bien se desenvuelve en un espacio seguro, no está en paz. Siempre con ganas de más, planea estudiar innovación y sostenibilidad para seguir generando cambios en el mundo del cine.

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