Chappell Roan: de las raíces conservadoras a la explosión del glitter pop queer

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La joven cantante y compositora estadounidense narra algunas partes de su autodescubrimiento y liberación queer siendo adolescente en la era moderna. Esto mientras derrocha glamour y hace de sus presentaciones una fiesta multicolor.

Por Constanza Lara

Cuando me cruzo con una nueva canción me gusta, la convierto en el soundtrack de mi vida por al menos dos fugaces semanas, luego se queda guardando polvo en mi biblioteca o en alguna playlist. Sin embargo, cuando encuentro un nuevo artista o banda que me gusta, la experiencia se vuelve más trascendental. ¿Cuál es el suceso que marca la diferencia y me permite identificar que definitivamente hice click con este nuevo descubrimiento? comienzo a ver obsesivamente todas las presentaciones en vivo que encuentre.

Hasta el momento que escribo este artículo, he visto 17 veces la presentación de Chappell Roan en Coachella cantando Good Luck, Babe! -con su traje de mariposa- y al menos unas nueve veces su Tiny Desk -usando esa gigantesca peluca pelirroja, con un maquillaje hipnotizante y sus dientes manchados de labial-. 

Presentación en Coachella 

¿Quién es Chappell Roan?

Nació con el nombre de Kayleigh Rose Amstutz (26) y creció en un pequeño pueblo de Missouri con poco más de seis mil habitantes (ella misma bromea diciendo que hay más vacas que personas). Un lugar extremadamente conservador donde todos van a la iglesia tres veces por semana y que la forzó a moldearse y convertirse en una chica buena.

Billboard

Sin embargo, hay personas que nacen para ser una estrella y ella era una de ellas. Siempre le fascinó el pop de los 2000s y el trabajo de artistas como Kesha, Lady Gaga y Katy Perry la hipnotizan. Todas representaban aquello que en su iglesia catalogan como perverso, pero que para ella encarnaba la libertad y creatividad.

En su adolescencia comenzó a subir covers a Youtube. Su talento no pasó desapercibido y a los 17 años firmó con Atlantic Records, se mudó a Los Ángeles California, comenzó a trabajar con Dan Nigro -productor y compositor que comparte con Olivia Rodrigo- y adoptó el nombre de Chappell Roan en honor a su abuelo Dennis Chappell y su canción favorita “The Strawberry Roan”. 

En la ciudad encontró aquello que la inspiraba como artista: la libertad queer que había en los famosos bares gay de West Hollywood. «Crecí pensando que ser gay era malo y un pecado», comentó en una entrevista con The Guardian. “Fui al club gay una vez y fue muy impactante, como magia. Era lo contrario de todo lo que me enseñaron”, agregó.

Tras esa experiencia escribió una de sus mejores canciones: Pink Pony Club, un himno de empoderamiento queer al estilo showtune que se convirtió en su tarjeta de presentación. Sin embargo, el recibimiento no fue el esperado por su sello. Así que Atlantic la abandonó y tuvo que volver a su pequeño pueblo.

“Me sentí como un fracaso, pero en el fondo sabía que no lo era”, dijo a The Guardian. Sin embargo, apenas volvió a su pueblo natal comenzó a planificar sus siguientes pasos, trabajó y ahorró lo suficiente para mantenerse algunos meses en Los Ángeles y volvió a trabajar con Dan Nigro. 

Durante sus dos años como artista independiente (Roan firmó el año pasado con Island Records), agotaba las entradas para sus shows sin el apoyo del sello, cosía su propia vestuario y aprendía a hacer drag para sets llenos de energía y dinámicas que incentivaban la participación del público. Además, usa sus shows como plataforma para aquellos artistas que la inspiraron en sus inicios, pues drags locales son las encargadas de abrir cada presentación.

Glitter pop

Su música está inspirada en el synth pop de los años 80 y éxitos pop de principios de los años 2000, por lo tanto es posible escuchar en ella una combinación de las nostálgicas letras de Kate Bush, la osadía de Cindy Luper y el glamour de Lady Gaga. Es la representación de una generación que sabe empoderarse a pesar de sentir miedo, porque la idea de seguir sintiendose reprimido es mucho peor. Su álbum debut –The Rise and Fall of a Midwest Princess– es una recopilación de su autodescubrimiento que resuena por lo crudo y superficial que es al mismo tiempo. “Si no es atrevido, si no alborota, ¿de qué sirve?”, declaró a The Guardian.

Portada álbum: The Rise and Fall of a Midwest Princess

En una entrevista para The Washington Post comentó que el uso de simbolismos como vaqueros, cheerleaders, aliens, payasos y demonios son “vehículos” para explorar temas de alienación y deseo, y llamar específicamente a experiencias de ser excluido y vilipendiado mientras crecía siendo queer en un área conservadora. “Lo digo no como observadora. Yo estuve en esto y lo sé”, dice, refiriéndose a la homofobia que presenció en la comunidad cristiana donde nació. Sin embargo, comentó que su carrera y propuesta “también es como un ‘jodanse’ para la gente que me odia”.

Brittany Thornton para CityBeat

Cada una de sus presentaciones es una fiesta multicolor donde sientes todo: felicidad, dolor, arrepentimiento y emoción. Es una artista íntegra, pero no porque sabe hacer buena música, sino porque sabe transmitir emociones, carisma y es la representación de la perseverancia. Mi resolución es la siguiente: estamos frente al nacimiento de una estrella que no tiene remordimientos a la hora de presentar música pop que puede ser tanto cursi como intensa.

Comentarios

Una respuesta a «Chappell Roan: de las raíces conservadoras a la explosión del glitter pop queer»

  1. […] del Medio Oeste” en español). Si te interesa saber más sobre sus orígenes, podés leer esta nota de Rosa; acá nos vamos a dedicar a su marca […]

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